3 pasos indispensables para que funcione la hora de la rana
Foto aburrida de mi escritorio al comienzo de la hora de la rana.
Una libreta y un bolígrafo es todo lo que necesitas para comenzar la hora de la rana. La primera vez.
¿Cómo te aseguras de que harás la segunda y tercera hora? Cuando se agota la motivación, ¿seguirás?
Prepárate con estos tres pasos y encontrarás el ritmo para regresar cada semana:
1. Primer paso a dar ahora: reserva una cita contigo mismo
Toma el calendario y reserva dos horas esta semana. Espera un momento. Aún no. Piénsalo unos minutos.
- ¿Es una hora razonable? Deberías estar despierto y con energía.
- ¿Puedes repetir esta hora cada semana?
- ¿Puedes quedar con un amigo? Encontrad un momento por videollamada y trabajad cada uno por separado. La presión de no dejaros colgados funciona.
- ¿Prefieres hacerlo en grupo? Quedemos el lunes a las 9:30. Suscríbete aquí.
Ponte un recordatorio el día anterior y media hora antes, no sea que te olvides y te pille de sorpresa de camino al súper.
2. Segundo paso a dar unos días antes: crea un espacio acogedor
Si quieres repetir la hora de la rana, asegúrate de que sea una ocasión agradable. Te dará energía para volver a repetir la próxima vez.
Elige el espacio donde crearás tu proyecto. Arréglalo y hazlo acogedor. Busca despertar todos tus sentidos. Pon flores, una vela o una manta. Prepárate una lista de música en Spotify.
Asegúrate de tener una libreta y un bolígrafo que escriba bien. O, aún mejor, regálate una libreta bien chula de la papelería de tu barrio.
3. Tercer paso, 10 minutos antes del inicio: prepara todo lo que puedas necesitar
Evita las distracciones durante la hora de la rana. Ten a mano todo lo que puedas necesitar.
Piensa en tu espacio acogedor: ¿qué le falta? A mí me gusta hacerme un té. El olor, el gusto y el tacto caliente me ponen en la mentalidad de escribir.
- Pon el teléfono en modo avión y apaga todas las notificaciones. Las redes sociales matan la creatividad.
- Revisa que tienes todo lo que necesitas: el espacio, la libreta, el boli y la lista de Spotify.
- Ve al enlace de la videoconferencia. ¿Hay alguien?
Comienza la hora de la rana
Coge la libreta y el bolígrafo. Escribe durante 10 minutos todo lo que se te ocurra. No te lo pienses mucho. Empieza con una lista de lo que tienes pendiente por hacer. Pregúntate qué es más importante para ti. ¿Qué es lo que quieres hacer durante esta hora?
Llega el momento de la verdad. Llama al cliente al que hace tiempo que quieres llamar. Escribe una página de tu futura web, dibuja, escribe un cuento. Crea. Lo que sea. Para ti.
Revisa y planifica los últimos 10 minutos. Deja algo pendiente para que te resulte fácil comenzar el próximo día. Revisa el calendario y anota cuál será tu próxima hora y qué harás durante esa hora.
Algunos consejos a tener en cuenta
Acaba lo que hayas empezado
La peor versión que te puedas imaginar, un borrador completo. Ya tendrás tiempo de mejorarlo. La sensación de haber acabado es mucho mejor que pasar el mismo tiempo escribiendo una introducción y que aún te falte toda la historia.
No te pases haciendo muchas horas seguidas
Hay gente que se anima y se queda todo un día. Luego cuesta mucho volver a ponerse. Mejor hazlo más corto. Deja algo pendiente por hacer. Acaba con buen sabor de boca y con ganas de hacer más.
Haz pruebas
Lo que decidas inicialmente no tiene por qué ser siempre igual. Puede ser por la mañana o por la tarde. Recién levantado y en pijama, o por la noche cuando todos están durmiendo. Con todos los preparativos o sin ellos. El formato de la hora es indiferente; lo importante es que la hagas y repitas.
La hora de la rana en la práctica
Me encanta leer y pensar en todo lo que tengo que hacer, pero a la hora de la verdad, ponerlo en práctica me cuesta mucho. En el momento en que decidí que quería escribir, o probarlo, me propuse escribir cada día, aunque fueran 10 minutos.
Conseguí crear el hábito, pero en 10 minutos no tenía mucho tiempo para nada, mucho menos para terminar un primer borrador de una historia.
Entonces escuché hablar del Wild Writing: esto de escribir cada día, para mucha gente, es imposible. Se desaniman y lo dejan estar. Es mejor reservar horas enteras en diferentes momentos de la semana. Lo reservas con tiempo y lo priorizas para asegurarte de que lo harás.
Al comenzar el blog y crear la hora de la rana, me di cuenta de que yo también debía asegurarme de tener y poder hacer estas horas. Me di cuenta de que me hacía falta un canguro, que la familia lo considerase como horas de trabajo y no me interrumpiese. Internamente, por mucho que tuviera otros temas urgentes, esta era la cita conmigo misma y tenía que respetarla.
Todavía lo estoy mejorando. Cada hora que hago se está consolidando. En cuanto al espacio, ha sido clave para sentirme a gusto. No es el más ordenado, pero sí procuro que el escritorio lo esté, al menos todo lo que tengo a la vista.
Lo que más me gusta es sentarme delante de la ventana. En momentos de duda levanto la cabeza, pierdo la vista hacia el verde de las montañas y sigo adelante.
Foto de la realidad del espacio donde hago la hora de la rana.
¿Y tú?
¿Qué crees que te iría mejor, la hora de la rana por la mañana o por la tarde? ¿Prefieres hacerlo solo o acompañado?
Contesta en el blog, en Facebook o en Instagram.
Fuentes de información
- Si te interesa profundizar en escribir de forma libre, lee el libro de Julia Cameron: El camino del artista. Ella recomienda escribir tres páginas cada día. Si compras el libro, tengo comisión.
- La idea de la hora de la rana viene de la escritura salvaje, wild writing, concepto creado por Laurie Wagner.