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Vender más sin tener más clientes

Vender más sin tener más clientes

¿Cuál es el croissant de tu negocio? *

Sería fantástico que los clientes aparecieran de forma mágica en la puerta. Vender es duro y el oficio de vendedor está muy mal visto.

El primer paso es cambiar el chip. Además de vender, tu objetivo es ayudar a los clientes. Cuantos más ingresos tengas, más podrás ayudar. Y para tener ingresos tienes que vender. Además de hacer visitas a puerta fría, hay muchas otras posibilidades.

En este artículo nos centramos en aumentar los ingresos sin aumentar el número de clientes.

Aumenta los ingresos de los clientes actuales

Hay dos maneras de conseguir más dinero de los clientes: subir precios o conseguir que compren más servicios. Pero ¿cómo podemos hacerlo?

1. Sube los precios

¡Nos cuesta muchísimo subir precios! Pero a menudo estamos cobrando tan poco que nos matamos a trabajar por unos márgenes ínfimos. Es probable que pierdas algún cliente. La clave está en encontrar el equilibrio entre no perder a todos los clientes y poder facturar más. Tendrás menos trabajo y más margen.

2. Amplía tu cartera de productos o servicios

A veces, para aumentar las ventas nos ponemos a crear más y más servicios. Eso da muchísimo trabajo. Es mejor especializarnos y ser los mejores con un número reducido de productos o servicios. Podremos ser más productivos, reduciremos costes y tendremos más margen, que, en definitiva, es lo que queremos.

Si no subes precios ni creas nuevos productos, ¿qué puedes hacer?

3. Vende los servicios que ya ofreces a los clientes que ya tienes

Parece evidente, pero ¿lo haces? ¿Tus clientes conocen todos tus servicios? ¿Les estás ayudando en todo aquello en lo que podrías ayudarles?

Aquí tienes dos preguntas y un agradecimiento que puedes aplicar hoy mismo y ver si te dan resultados:

Pregunta 1: ¿En qué más te puedo ayudar?

Este domingo, cuando vayas a comprar el pan y esperes en la cola, cuenta cuántas veces oyes esta pregunta:

- ¿Quieres algo más?

Mientras esperas, estás viendo en el mostrador los croissants normales, integrales, de chocolate negro, chocolate blanco, crema, jamón cocido, jamón serrano y sobrasada. Cuando te toca, ya no piensas en eso: pides el pan y tienes prisa por marcharte. Pero entonces te preguntan:

- ¿Quieres algo más?

Una voz que sale del estómago contesta que sí, y antes de que puedas reaccionar estás pidiendo dos croissants de chocolate negro y uno de chocolate blanco para el pequeño de la casa.

La dependienta vuelve a preguntar:

- ¿Quieres algo más?

Ves los pasteles en la nevera. Vais a comer a casa de tus suegros. Quedarás muy bien si llevas lionesas de nata, que les gustan tanto.

Al siguiente cliente le hacen la misma pregunta, y quizá dice que no, gracias. Tal vez 9 de cada 10 clientes digan que no. Pero con una simple pregunta estarías consiguiendo que 1 de cada 10 clientes te comprara más de lo que tenía previsto inicialmente. No está mal, ¿verdad?

Cómo puedes aplicarlo tú:

Seguramente no vendes pan. Si le das unas vueltas, seguro que encuentras tu croissant. Cuando estés con el cliente, además de prestar el servicio, dale tiempo para pensar. Pregúntale si puedes ayudarle en algo más. Lo peor que puede pasar es que la visita se alargue un poco y que no vendas nada más. Como mínimo habrás ayudado a un cliente y saldrá más satisfecho.

Pregunta 2: Tengo un hueco el mes que viene. ¿A qué hora te reservo?

No conozco a nadie a quien le guste ir al dentista. Por eso, muchos esperamos a tener la cara tan inflamada que no podemos hablar, a que el Nolotil no haga efecto y a estar retorciéndonos de dolor antes de llamar al dentista.

Mi dentista lo sabe muy bien. Así que cuando vas, antes de marcharte te reserva hora para la revisión del año siguiente. Unos días antes te envía un mensaje recordando el día y la hora.

Te allana el camino. Tú no tienes que hacer nada. Cuando llega el día, simplemente vas.

Cómo puedes aplicarlo tú:

Depende del servicio que ofrezcas, puedes hacer una planificación de varios días y reservarlo todo. Eso da confianza al cliente. Pueden ser 3 o 20 sesiones, pero ya sabe cuántas hay. Si después hay que ampliar, tendrás que justificarlo bien. Te ayudará a organizarte y a tener las reservas por adelantado, reduciendo las llamadas con prisas de última hora.

Un agradecimiento: ¡Gracias por ser mi cliente!

Los clientes fieles son los que más tenemos que cuidar. Son tus fans. Los que te recomendarán y los que acudirán a ti siempre que lo necesiten. Pónselo todavía más fácil y sé tú quien mantiene el contacto con ellos.

Busca una excusa, una ocasión especial para contactar con ellos. Si te dedicas al mundo de la salud, nos iría muy bien que nos ayudaras a entender la situación del COVID, de las vacunas o de lo que esté pasando en cada momento. Puedes hacerlo enviando un enlace a un artículo con una fuente validada por ti, puedes traducir ese artículo a un lenguaje claro que podamos entender o incluso organizar una charla con un experto.

Cómo puedes aplicarlo tú:

Empieza en pequeño. Piensa de qué hablas con los clientes cuando te los encuentras, de qué manera les ayudas tú que no hace nadie más. Amplíalo al resto de clientes e infórmales. Te lo agradecerán, te tendrán más presente y, cuando te necesiten, te llamarán enseguida.

Sobre todo, de vez en cuando habla de ti. De tus novedades y de lo buena que eres en lo tuyo. Pero eso, de vez en cuando. La mayor parte del tiempo céntrate en ofrecer aquello que le interesa al cliente.

Ahora te toca a ti. ¿Qué harás esta semana?

Elige una de las estrategias y pruébala. Al final de cada día escribe qué ha funcionado y qué no. Al día siguiente vuelve a hacerlo. Por favor, explícame cómo ha ido la experiencia. ¿Los clientes lo han agradecido? ¿Has conseguido aumentar la facturación?

Contesta a continuación.

* El croissant lo he dibujado yo siguiendo las instrucciones de Instachaaz.

Selección Sant Jordi 2022: 7 libros de ficción + 3 de no ficción que no te dejarán indiferente

Selección Sant Jordi 2022: 7 libros de ficción + 3 de no ficción que no te dejarán indiferente

Gracias, pero no quiero la rosa, ¡quiero el libro! Le dedicaré unas horas. Me dejaré llevar por las palabras. Viajaré, me adentraré en otra vida, tendré miedo, reiré o me enfadaré.

No sé cuáles serán los más vendidos de 2022. Estos no creo, pero son los libros que, por un motivo u otro, me han removido y han perdurado a lo largo de los años.

Los puedes comprar en tu librería preferida o aquí, y tendré una pequeña comisión.

Siete libros de ficción

Me gustan las novelas que van al grano y te dejan a ti gestionar las emociones. Las que crean situaciones insólitas. Las que me dan otros caminos para vivir durante un rato.

1. La dona efervescent - Mar Bosch Oliveras

Una mujer que hace lo que quiere. Quizá lo que hace no es lo que yo elegiría, pero el hecho de que lo haga, por muy excéntrico que sea, es envidiable.

La contraportada empieza así: Eva Botet se dirige a comisaría para denunciar una desaparición. La suya. Desde que ha sido madre hace unos meses, no ha vuelto a saber nada de ella.

¿Y la identidad no es una de las cosas más transformadoras y perturbadoras de la maternidad? ¿Quién somos? ¿Quién éramos? ¿Quién sabe?

2. Les mares no - Katixa Aguirre

Si quieres saber más de lo que no se dice sobre la maternidad, te recomiendo este:

La escritora acaba de ser madre y se siente atraída por la historia de una mujer que presuntamente ha asesinado a sus dos bebés gemelos. Uno podría haber sido un accidente, ¿pero los dos? A medida que vas leyendo, la línea de lo inaceptable se va borrando y empiezas a cuestionarlo todo.

3. Diatomea - Núria Perpinyà

Siglo XXIII, sociedad casi perfecta sin guerras, el cambio climático ha provocado continuas y devastadoras inundaciones. ¿La solución?

- Tenemos que matar el agua.

No lo he leído, pero la idea me cautiva. Es mi autorregalo de este Sant Jordi.

4. West End - José Morella

Me lo leo y me lo creo. Mitad ficción, mitad biográfico. Me he metido en la época de la Ibiza del franquismo y más allá, en la vida de una familia con cosas que todo el mundo sabe y no se dicen. Sigues la vida del abuelo desde los ojos del nieto y desde las preguntas que hace a la familia cuando ya es adulto. Un abuelo que tenía una enfermedad mental en una época en la que eso no estaba permitido y se curaba a través de la tortura.

5. Nada - Janne Teller

¿Qué es importante en la vida? Si quieres que te explote la cabeza, este es tu libro. Durísimo. Unos adolescentes “normales” buscan el sentido de la vida. Quieren hacer callar al compañero que dice que nada tiene sentido. Poco a poco todo se va complicando hasta llegar a la apoteosis.

6. Los restos del día - Kazuo Ishiguro

Si te gustó Downton Abbey, este es tu libro. Exquisito. Muy británico, con la elegancia y la rigidez de la clase alta de antes.

7. Hamnet - Maggie O’Farrell

Si quieres llorar como una magdalena, te recomiendo este. Desde el principio sabes que morirá el hijo que se desvive por salvar a su hermana gemela, que ha enfermado de golpe. Un viaje a la Inglaterra de Shakespeare con una familia poco convencional.

Este sí estaba en la lista de los tops de 2021 y me encantó.

Tres libros de no ficción

En los libros de no ficción busco contradecir mis creencias, imaginar posibles futuros y, lo más difícil en un libro, pasar de las ideas a los hechos.

1. Homo Deus. Breve historia del mañana - Yuval Noah Harari

El primer libro y más famoso es Sapiens. Nos recuerda que somos animales. Hemos avanzado en sociedad, pero no hemos evolucionado: somos los mismos individuos que los prehistóricos que vivían en las cuevas.

Sapiens se basa en el pasado. Homo Deus, en el futuro. A partir de cómo somos y de cómo hemos llegado hasta aquí, Harari hace una progresión hacia el futuro muy interesante.

Durante semanas Harari fue el tema de conversación en mi casa. No podía faltar en la lista.

2. Padre rico, padre pobre - Robert T. Kiyosaki

Trabajar mucho, ahorrar y comprarte una casa quizá no sea la opción más acertada. No es lo que hacen los ricos.

Si tienes ganas de cuestionarte lo que crees sobre las finanzas personales, te recomiendo este libro. ¿Comprarte una casa es una inversión o un gasto? ¿Haces trabajar al dinero o trabajas para conseguir dinero?

Quizá aparece solo porque es el último libro que he leído, pero me gusta que me haga tambalear los fundamentos de trabajar y ahorrar.

3. El camino del artista - Julia Cameron

El libro más transformador para mí. Si te gustaría ser más creativo pero no sabes ni por dónde empezar, elige este. Olvídate de hacer las cosas perfectas o no harás nada. Es intenso. Un libro que aprendes haciendo y no solo leyendo teoría.

Y tú, ¿qué libro recomiendas para Sant Jordi?

Los libros electrónicos te dicen cuánto falta para terminar de leer. A menudo no son más de 6 horas. Parece que un libro tenga que ser mucho más largo y pesado, pero sin ir rápido puedes estar una mañana, o 3 horas, leyendo 100 páginas.

¿Qué libro recomiendas para Sant Jordi? ¿Ya sabes qué comprarás? Si tienes curiosidad por los libros que he recomendado, los puedes comprar en tu librería preferida o aquí y me llevaré una pequeña comisión.

Por favor, no hagas otro sitio web genial

Por favor, no hagas otro sitio web genial

La primera vez que vimos nuestra casa tuvimos claro que sería nuestra casa. Era un sábado por la mañana, los primeros a quienes la inmobiliaria la enseñaba. Lo tenía todo: no muy grande, con un jardín enorme, una casa de pueblo y cerca del bosque, con garaje y muchas escaleras.

Al cabo de tres horas llamamos. La comprábamos por el precio que pedían, pagando el doble de arras de paga y señal. Al día siguiente de que nos dieran las llaves pasamos allí la primera noche.

¿Nos precipitamos?

Un poco más de contexto: llevábamos más de dos años buscando y tres intentos fallidos. En la casa vivían inquilinos y el proceso duró meses. El precio era correcto. Conocíamos de sobra la oferta del pueblo. La casa estaba lista para entrar a vivir, así que, en el momento de trasladar la cama, nos quedamos a dormir.

Desde fuera quizá parecía precipitado. ¿Pero por dentro? Por dentro llevábamos años en el proceso y con unas ganas locas de instalarnos en la casa nueva.

Todavía recuerdo el momento en que el banco nos dio el cheque con muchos ceros. Lo tocamos, nos miramos con mi pareja, pensamos que saltarían fuegos artificiales o nos harían una fiesta, pero no. Simplemente trasladamos el cheque al otro lado de la mesa, se lo dimos a los vendedores de la casa y firmamos papeles. Con un formalismo gris se terminó el proceso. Ya teníamos casa y estábamos casados con el banco durante unas cuantas décadas.

¿Una web es así?

¡No! Por suerte no. A no ser que hagas la obra de la Sagrada Familia, que no necesitas, puedes hacer una web sencilla donde la gente te pueda conocer sin hacer el esfuerzo de hablar contigo directamente.

Lo que sí es una web es tu casa en el mundo digital y, como en tu casa, tú marcas las normas.

¿Cómo debería ser esta web?

Cada uno tiene una historia sobre cómo acabó en su casa. Hay gente que se traslada a menudo. Gente que comparte piso, que vive de alquiler, que compra obra nueva o prefiere renovar una casa antigua. Hay gente de estilo moderno y otros rústicos. Hay gente con perros, criaturas o que tocan el piano. Pero, si no me equivoco, todas las casas tienen estructura, paredes, ventanas, una o más habitaciones, cocina y WC.

Como las webs.

Una estructura sencilla y similar a la de la mayoría de webs permite que el usuario o potencial cliente encuentre lo que busca fácilmente. A diferencia de una casa, puedes copiar una plantilla estándar. Es código, no hay ladrillos de verdad y, por tanto, el coste inicial puede ser muy, muy bajo.

Vivir de alquiler. Aquí hay gente que ya tiene las webs hechas y te da acceso a cambio de una cuota mensual. Lo bueno es que necesitas pocos conocimientos informáticos y puedes tener la web en marcha rápidamente. Lo malo es que dependes del propietario: si dejas de pagar la mensualidad te puedes quedar sin web. Si el propietario quiebra, ¿qué pasa con la web? Un ejemplo es Cap empresa sense web.

Ser tú el propietario de la web. Puedes hacer tú la web o buscar un proveedor. El pago inicial suele ser más alto, aunque ahora hay subvenciones. Lo importante es qué pasará con el mantenimiento. ¿Lo hará el programador? ¿Desaparecerá después del proyecto?

No pongas todo el peso en la creación de la estructura. Tan importantes o más son otras partes de la web:

  • 25% estructura.
  • 25% en creación de contenido, textos y copywriting.
  • 25% en el diseño, imágenes, fotógrafo y quizá vídeos.
  • 25% para las eventualidades que seguro que pasarán.

Piensa bien qué escribes, porque debería reflejar cómo eres y cómo quieres utilizar la web. El texto y las imágenes son lo que marcarán la diferencia, lo que convencerá a los clientes de elegirte a ti por encima de la competencia. Eso, y si trabajas bien. Si hablas mucho pero no cumples, evidentemente no servirá de nada.

Por favor, no hagas una web chula.

No sé tú, pero yo no quiero vivir en una casa de catálogo, una casa chula. Quiero que sea práctica, acogedora, habitable. Que pueda hacer cambios, que se vea mi personalidad. Cada casa es un mundo y lo mismo pasa con las webs.

¿Qué no es una web?

Por favor, no hables de mí, mí, mí. No hagas un listado de la infinidad de servicios que haces y todas las especializaciones que tienes.

Habla de tu cliente.

  • Transforma el mí, mí, mí en el tú, tú, tú.
  • Conoce bien a tu cliente: ¿qué le inquieta? ¿Por qué viene a verte?
  • Resuelve alguno de sus problemas, que vea lo útil que es hablar o trabajar contigo.
  • Pónselo muy fácil para encontrarte: tu teléfono, email, dirección de la tienda, todo.

¿Qué te frena para tener web propia?

¡Es que no tengo recursos!

Ya no sirve de excusa. El Kit Digital subvenciona hasta 2.000 € para hacerte una web y, con 2.000 €, te puede quedar una web muy chula y bien acabada. Eso sí, tendrás que esperar a que se abra la convocatoria:

  • Convocatoria abierta con pymes de 10 a 49 trabajadores.
  • Julio 2022 para empresas de 3 a 9 trabajadores.
  • Octubre 2022 para microempresas y autónomos con 0-2 trabajadores.

¡Es que no tengo tiempo!

Asegúrate de qué incluye el presupuesto. A menudo te dan la estructura y tú tienes que apañarte para escribir los textos, buscar fotos y asegurarte de que cumples con la normativa de protección de datos y cookies.

Eso lleva tiempo.

Será un placer para mí escribir los textos orientados a vender más, pero no te engañes: la web te representa, la ve todo el mundo, dedícale tiempo.

Explícame quién eres, cómo trabajas, por qué te compran los clientes y hacemos unos textos que te representen, que la gente te reconozca cuando vea la web.

Esto no es un trabajo de una vez en la vida y ya está. Es estratégico, para trabajarlo un poco cada semana. Prueba la hora de la rana y verás cómo avanzas.

¿Seguro que es el tiempo o se te hace una montaña?

¡Es que no sé ni por dónde empezar!

Este año es más fácil que nunca. Está subvencionado. Habla con tu informático de confianza o envíame un mensaje y lo hablamos. Te puedo ayudar a hacer la solicitud de la subvención y a construir una web sencilla, con dos objetivos:

  • Que quien te quiera conocer vea quién eres y cómo trabajas antes de contactarte.
  • Que quien ya sea cliente encuentre tu información básica y le resuelvas los dudas que suele tener.

¡Es que ya estoy trabajando en ello!

No me digas que tienes un proyecto descomunal para una web chulísima. No quieres una web chulísima. Quieres una web que te envíe contactos de calidad y, a la larga, que compren.

¿Qué puedes tener en una semana? Reduce el megaproyecto y haz la mínima versión. Mientras tanto puedes seguir trabajando en el megaproyecto.

Igual que en tu casa, por mucho que estés haciendo una reforma general, necesitas vivir en algún sitio, necesitas estar presente online. Cada día que no estás pierdes oportunidades.

Es que tengo una que se ve muy desactualizada. Tengo que hacer otra.

¡Ojo! ¿Seguro que necesitas una web nueva? El 80% de tiempo y dinero irá destinado a repetir el trabajo para que el resultado sea una web “más chula”, que no quiere decir que venda más.

Antes de saltar a un nuevo proyecto, haz todas las renovaciones posibles en la web actual. Mejorando el contenido y las imágenes, a veces es suficiente para un cambio importante en el comportamiento de la web. Por otra parte, si al final sí tienes que cambiarla, tendrás mucha más información de qué funciona y qué no para aplicar a la web nueva.

¿Qué hacer si no tienes web?

No hace falta poner todo lo que tienen las webs. Pon solo lo que usarás y lo que tiene sentido para tu negocio.

Crea la mínima expresión de web que puedas hacer. A partir de ahí irás descubriendo qué funciona y qué no. Siempre es mejor empezar pequeño y pronto que un gran proyecto que tardará años.

Cada día que no tienes web es un día que pierdes oportunidades. Oportunidades para que potenciales clientes te conozcan, para dar información sobre las novedades de tu negocio, para construir prestigio y una marca personal fuerte.

¿Qué hacer si ya tienes web?

En lugar de abandonar la web actual y poner toda la energía en un megaproyecto, busca pequeñas cosas que puedas ir haciendo cada semana.

Si la web es antigua tiene sentido hacer una nueva, pero evita el megaproyecto. Busca una estructura sencilla que rápidamente puedas tener online.

Haz la inversión en contenidos, imágenes, vídeos y textos. Inversión en tiempo y dinero que puedas hacer mensualmente, por poco que sea, pero de forma consistente.

Es un trabajo que no se acaba, que quieres ir actualizando de vez en cuando. Igual que contestas al cliente cuando te llama, la presencia online lleva cierto trabajo cada semana.

¿Qué puedes hacer hoy mismo?

De toda la información que hay, ¿qué has visto que podrías hacer hoy mismo? ¿Hacer un replanteamiento de tus servicios y enfocarlos a cómo ayudan a los clientes? ¿Unas nuevas fotos hechas por un profesional?

¿Cuál es el siguiente paso que puedes hacer para tener una web que venda, en lugar de una web chula?

La web es tu casa. Personalízala todo lo que quieras. Experimenta, explora.

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¿Por qué me cuesta tanto escribir este e-mail?

¿Por qué me cuesta tanto escribir este e-mail?

Llámalo email, newsletter, blog, tuit, artículo en Facebook o foto en Instagram. Cualquier cosa que nadie te pide que hagas. ¿Por qué es tan difícil hacerla?

  • Con retintín: Lo más importante en el marketing digital es la constancia.
  • ¡Ya lo sé! Lo sé, lo sé, lo sé. ¿Pero por qué cuesta tanto?

Hace meses que quiero recuperar el blog y lo he ido posponiendo. He escrito un par de artículos que se han quedado en borrador. He hecho dos o tres versiones y no sé cómo juntarlas. Ha caducado el tema y ahora tengo que esperar hasta la próxima Navidad.

He conseguido el hábito de escribir cada día. ¡Bien! Lo difícil es que lo que escribo sea material digno de publicar, acabar compartiéndolo y, al cabo de unos días, volver a hacerlo.

¿Por qué cuesta tanto?

Si escribo para mí lo puedo hacer tan mal como quiera. No hay nadie, aparte de mí misma, que lo juzgue.

Para escribir para mí necesito papel y boli. Para publicar una idea, el texto tiene que ser coherente y atractivo. Hay que revisarlo, buscar imágenes, ponerle un título sugerente, volver a revisar, publicar en alguna plataforma web, email o red social, compartir. Hay muchos más pasos que simplemente sentarse y escribir.

Una cosa es escribir y otra terminar lo que he escrito. Me entusiasmo con un tema, salta el aviso de un email, lo ignoro, continúo. Me llaman, contesto. Me voy a la reunión. Vuelvo al ordenador y aprovecho para contestar emails. ¿Cuántas interrupciones tenemos a lo largo del día? Así no hay quien se concentre para crear nada. Al cabo de una semana... ¡Mierda! Tengo que volver a empezar. Aquella idea ya no tiene sentido. ¿Empiezo por otra? O ni empiezo.

Si quiero cambiar un comportamiento, es mejor ir a la raíz, construir nuevos hábitos. Para que el cambio perdure tengo que buscar algo tan fácil que pueda hacerlo en dos minutos, en los peores días y con la motivación por los suelos, como caminar hasta el final de la calle en lugar de correr 5 km. Lee Hábitos Mínimos, del Dr. BJ Fogg.

¿Cómo hago para escribir un blog en dos minutos? Podría escribir una frase cada día, pero eso no acaba publicado en un blog. ¿Cómo doy el salto de escribir a publicar?

Quizá la solución pasa por definir todos los pasos, dibujar el sistema:

¿Qué tiene que pasar para escribir un email?

  1. Tendría que tener algo que decir.
    • Puedo coger un tema de la lista de ideas que tengo para el blog.
    • Buf, no sé qué elegir. ¿Por qué me cuesta tanto escribir este email?
    • Ya está, ¡este será el tema! ¿Por qué me cuesta tanto escribir este email? Si me cuesta tanto, seguro que también le cuesta a alguien más.
    • Good! Levanto los brazos. Minicelebración. ¡Conseguido!
    1. El viernes me siento y empiezo. Móvil en modo avión. Familia lejos, en el colegio. Cuesta encontrar el momento, pero a menudo, una vez he empezado, es más fácil continuar. Novedad: el truco es seguir y seguir hasta haber terminado todo el borrador. Escribo tan mal como puedo, plasmando las ideas principales. Otro día ya lo dejaré bonito.
      • ¡Pero es tan difícil!
      • Quiero parar, pero continúo hasta terminar el borrador. Es feo, chungo, vergonzoso, pero está acabado.
      • ¡Bien! Levanto los brazos. Minicelebración. ¡Conseguido!
      1. ¡Un momento! No he terminado. Novedad: apunto en la agenda qué día revisaré el texto, el lunes después de llevar a los niños al cole y hacer el té. ¡Sí! ¡Fantástico! Levanto los brazos, celebro, siguiente paso conseguido.
      2. Dejo respirar el texto un par de días, que es lo que mejor me funciona. Con una hora no cojo perspectiva y con una semana me olvido. Mejor algo intermedio.
      3. El domingo vuelvo a coger el texto, un día antes. Lo reviso. Hago los cambios que considero. Veo que el contenido da para un artículo en el blog y subo el artículo al blog. Lo dejo respirar.
      4. El lunes tengo al pequeño con fiebre. El martes y miércoles también. Una gripe. ¿Ahora qué? Modifico el texto con el móvil mientras miramos la tele.
      5. Aquí es donde a menudo me quedo enganchada. Hoy no. Recuerdo que no estoy publicando un premio Nobel. Es un email o un blog. La perfección paraliza.
      6. ¿Terminado? ¿Ahora sí? Pues no. Como he publicado el blog, el email tendrá que ser un poco diferente. Texto nuevo.
      7. Ahora toca poner el email en Mailchimp. Esto parece sencillo, pero también hay ciertos pasos que seguir.
        • ¿Tengo usuario y contraseña? Sí. Poca broma, que esto alguna vez me ha frenado un par de días.
        • ¿Tengo una plantilla? Sí. Subo el texto a la plantilla. Intento no hacer demasiados cambios, pero es inevitable.
        • Envío una prueba, la veo en el email. Hago cambios. Envío otra prueba. En algún momento tengo que decir basta a las pruebas y pulsar el botón de enviar. El dedo del mono de Mailchimp es terrorífico, ¡da tanto miedo publicar!
        1. Ahora sí. Programo el envío para mañana. Hecho. Espero que haya un cataclismo. Lo que he escrito es ridículo, no gustará a nadie, es obvio, es un insulto. Pero no pasa nada. La vida continúa. Todos recibimos cientos de emails y este es uno más. Creo que pasará esto; todavía no lo sé mientras escribo, pero si cuando lo recibes hay un cataclismo me puedes culpar a mí.

        Fin del proceso. ¡Lo he conseguido! No me lo puedo creer. Después de tantos meses he roto el hechizo. ¿Por qué? Espero que no sea la motivación, porque quiero volver a hacerlo. Me doy cuenta de que escribir el texto es 1 de 10 pasos. Uno grande y que ha dado para escribir libros, pero sigue siendo 1 de los 10 pasos que me he marcado.

        ¿Cuellos de botella?

        • Dar el texto por terminado. Podría seguir revisando hasta el infinito.
        • Buscar la imagen. No iba a poner ninguna, pero al querer publicarlo en Instagram se me ha encendido la luz. Y ale, imagen hecha.
        • El maldito Mailchimp. Cuando ya está todo, todavía queda Mailchimp.

        Ahora te toca a ti:

        ¿Tienes algo en la cabeza que da vueltas y vueltas y no consigues hacer? Da igual si se trata de la construcción de una casa o de subir una foto a Instagram. Si se te hace una montaña y realmente lo quieres hacer, plantéalo como si fuera un gran proyecto.

        ¿Te puede funcionar lo que acabo de hacer? Pruébalo.

        1. Decide qué proyecto harás.
        2. Desglosa cada paso para llegar al resultado deseado. No te dejes nada: la cosa más sencilla puede ser la que te hace caer.
        3. Finalmente, hazlo.

        ¿Ha funcionado? ¿Tienes alguna otra estrategia?

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Reto esencialista para hacer menos pero mejor

Reto esencialista para hacer menos pero mejor

Acabo de leer Esencialismo: logra el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzos, del autor Greg McKeown.


He entendido que no puedo tenerlo todo, quiero elegir menos cosas (las esenciales) y hacerlas mejor. El problema es que no acabo de decidir, encuentro que todo lo que hago es importante, por eso lo hago, ¿no?

Quiero llevar a la práctica el guión del libro y sola me conozco y al cabo de unos días perderé la motivación. Por eso quiero hacer un pequeño grupo con las mismas inquietudes que yo.

¿Te apuntas? Escríbeme un e-mail a hola@claracallis.com y te enviaré la información.

La teoría la leeremos. Llevarlo a la práctica requiere compromiso. Lo esencial será diferente para cada uno, lo que coincidirá será el proceso para llegar. Requiere:

Tiempo para explorar qué es esencial y qué no.

Valentía para decir que no y eliminar lo trivial.

Centrarnos en ejecutar lo vital con el mínimo esfuerzo.

El mismo autor plantea un reto diario para cada capítulo. Esto no da tiempo para asimilar toda la información y aplicarla. Haremos el mismo guión, pero con dos capítulos por semana.

¿Cómo funcionará?

Empezamos el próximo lunes 15 de noviembre. Cada semana leeremos dos capítulos del libro. Cada capítulo tendrá un reto a seguir. Lo haremos a través de un grupo de WhatsApp y, quien no siga deberá marcharse (por eso de hacer presión para seguir hasta el final y tal).

¿Cómo saber si es para ti? El primer capítulo lo puedes descargar gratuitamente de Amazon. Piensa si te interesa leer el libro y si quieres seguir los pasos solo o acompañado de un grupo que también esté harto de ir de culo.

¿Cuál es el precio? 3,79 €, el precio del libro digital (a 8 de noviembre valía 9,49 no sé por qué ha cambiado). Si lo compras a través del enlace me llevaré una pequeña comisión.

¿Cuánto dura? 11 semanas. Son 21 capítulos, el primero es una introducción y ya lo puedes leer hoy. Ya lo sé, hay Navidad por en medio y podríamos esperar al 1 de enero, pero como que nunca es un buen momento prefiero empezar ya. Acabaremos a principios de enero, listos para unos propósitos de año nuevo habiendo distinguido lo esencial de lo descartable.

¿Hasta cuándo te puedes apuntar? Tienes tiempo hasta el jueves 11 de noviembre. Después cerraré el grupo y nos pondremos a trabajar en cómo hacer menos de todo y más de poco. Será un grupo reducido ya que busco resultados y no atiborrarme. El primero que se apunte será el primero en tener plaza.

¿Te interesa?

Escribe un e-mail a hola@claracallis.com diciendo que quieres participar y tu teléfono.

Compra el libro digital en Amazon *

Descárgate la app Kindle para leer el libro desde el móvil con comodidad.

Lee el primer capítulo

¡El lunes 15 de noviembre te añadiré al grupo de WhatsApp y empezaremos!

* Si compras por el enlace tendré una pequeña comisión. Si prefieres el libro en inglés lo puedes encontrar en papel o digital aquí

No encuentro tiempo ni debajo de las piedras. ¿Qué hago?

No encuentro tiempo ni debajo de las piedras. ¿Qué hago?

Me niego a seguir yendo de culo todo el día. A sentirme culpable por no dedicar más tiempo a la familia, la pareja, la casa, hacer ejercicio, comer bien, pasarlo bien, los amigos y todo menos el trabajo, que estoy en paro.

Tengo 40 horas más que la mayoría de la gente y, aun así, me falta tiempo.

¿Qué tiene que pasar para llegar a todo?

Quiero hacerlo todo porque todo es importante.

Si soy sincera, digo que no tengo tiempo con un punto de orgullo. Como si dijera que soy importante: todos me necesitan. Pero, pensándolo bien, este “todos” me está marcando la agenda y yo no digo nada. Tengo trabajo corriendo en la rueda del hámster.

¿Hasta cuándo aguantaré?

Qué triste. Puedo culpar a los jefes, los clientes y el gobierno, pero ¿no tengo algo que decir yo también?

No tener tiempo se ha convertido en lo normal

No tener tiempo se ha convertido en lo normal y, incluso, está bien visto.

Las estadísticas lo dicen claro: no somos productivos. Solo sabemos calentar silla con reuniones, correos electrónicos, llamadas, apagando fuegos y persiguiendo lo urgente, cuando deberíamos centrarnos en lo importante.

A la larga acabamos hechos polvo y sin unos resultados que valgan la pena.

Pero ¿qué tiene que pasar para llegar a todo?

Al final no se puede llegar a todo.

Es sencillo: no se puede.

La única manera de llegar al final del día satisfechos es priorizando: decidiendo qué no haremos y dedicándonos a lo esencial.

Pero ¿cómo?

Esencialismo: hacer menos, pero mejor

Está muy bien explicado en el libro Esencialismo: logra el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzos, del autor Greg McKeown.

Esto no lo sé hacer, pero es más viable que las alternativas anteriores.

La cuestión es:

  • ¿Qué decido tirar adelante?
  • ¿Qué descarto?
  • ¿Qué es realmente esencial?

Quiero seguir el libro paso a paso para descubrirlo, para aprender a eliminar lo irrelevante y lanzarme a lo que es esencial.

¿Te apuntas?

Para asegurar el éxito busco la presión de grupo para seguir adelante.

Estoy buscando un pequeño grupo que quiera poner en práctica los consejos del libro. Avanzaremos dos capítulos por semana, cada uno con un reto a seguir.

Si estás harto de correr atareado, deja espacio para lo realmente importante.

Si quieres saber la teoría, lee el libro. Si quieres llevarlo a la práctica, inscríbete y lo haremos juntos.

Tienes tiempo hasta el jueves 11 de noviembre.

Haz clic aquí para más información o inscríbete enviándome un correo electrónico a hola@claracallis.com.

¡Hasta pronto!

Si compras el libro tendré una pequeña comisión. Las imágenes son creadas por mí.

3 pasos indispensables para que funcione la hora de la rana

3 pasos indispensables para que funcione la hora de la rana

Foto aburrida de mi escritorio al comienzo de la hora de la rana.

Una libreta y un bolígrafo es todo lo que necesitas para comenzar la hora de la rana. La primera vez.

¿Cómo te aseguras de que harás la segunda y tercera hora? Cuando se agota la motivación, ¿seguirás?

Prepárate con estos tres pasos y encontrarás el ritmo para regresar cada semana:

1. Primer paso a dar ahora: reserva una cita contigo mismo

Toma el calendario y reserva dos horas esta semana. Espera un momento. Aún no. Piénsalo unos minutos.

  • ¿Es una hora razonable? Deberías estar despierto y con energía.
  • ¿Puedes repetir esta hora cada semana?
  • ¿Puedes quedar con un amigo? Encontrad un momento por videollamada y trabajad cada uno por separado. La presión de no dejaros colgados funciona.
  • ¿Prefieres hacerlo en grupo? Quedemos el lunes a las 9:30. Suscríbete aquí.

Ponte un recordatorio el día anterior y media hora antes, no sea que te olvides y te pille de sorpresa de camino al súper.

2. Segundo paso a dar unos días antes: crea un espacio acogedor

Si quieres repetir la hora de la rana, asegúrate de que sea una ocasión agradable. Te dará energía para volver a repetir la próxima vez.

Elige el espacio donde crearás tu proyecto. Arréglalo y hazlo acogedor. Busca despertar todos tus sentidos. Pon flores, una vela o una manta. Prepárate una lista de música en Spotify.

Asegúrate de tener una libreta y un bolígrafo que escriba bien. O, aún mejor, regálate una libreta bien chula de la papelería de tu barrio.

3. Tercer paso, 10 minutos antes del inicio: prepara todo lo que puedas necesitar

Evita las distracciones durante la hora de la rana. Ten a mano todo lo que puedas necesitar.

Piensa en tu espacio acogedor: ¿qué le falta? A mí me gusta hacerme un té. El olor, el gusto y el tacto caliente me ponen en la mentalidad de escribir.

  • Pon el teléfono en modo avión y apaga todas las notificaciones. Las redes sociales matan la creatividad.
  • Revisa que tienes todo lo que necesitas: el espacio, la libreta, el boli y la lista de Spotify.
  • Ve al enlace de la videoconferencia. ¿Hay alguien?

Comienza la hora de la rana

Coge la libreta y el bolígrafo. Escribe durante 10 minutos todo lo que se te ocurra. No te lo pienses mucho. Empieza con una lista de lo que tienes pendiente por hacer. Pregúntate qué es más importante para ti. ¿Qué es lo que quieres hacer durante esta hora?

Llega el momento de la verdad. Llama al cliente al que hace tiempo que quieres llamar. Escribe una página de tu futura web, dibuja, escribe un cuento. Crea. Lo que sea. Para ti.

Revisa y planifica los últimos 10 minutos. Deja algo pendiente para que te resulte fácil comenzar el próximo día. Revisa el calendario y anota cuál será tu próxima hora y qué harás durante esa hora.

Algunos consejos a tener en cuenta

Acaba lo que hayas empezado

La peor versión que te puedas imaginar, un borrador completo. Ya tendrás tiempo de mejorarlo. La sensación de haber acabado es mucho mejor que pasar el mismo tiempo escribiendo una introducción y que aún te falte toda la historia.

No te pases haciendo muchas horas seguidas

Hay gente que se anima y se queda todo un día. Luego cuesta mucho volver a ponerse. Mejor hazlo más corto. Deja algo pendiente por hacer. Acaba con buen sabor de boca y con ganas de hacer más.

Haz pruebas

Lo que decidas inicialmente no tiene por qué ser siempre igual. Puede ser por la mañana o por la tarde. Recién levantado y en pijama, o por la noche cuando todos están durmiendo. Con todos los preparativos o sin ellos. El formato de la hora es indiferente; lo importante es que la hagas y repitas.

La hora de la rana en la práctica

Me encanta leer y pensar en todo lo que tengo que hacer, pero a la hora de la verdad, ponerlo en práctica me cuesta mucho. En el momento en que decidí que quería escribir, o probarlo, me propuse escribir cada día, aunque fueran 10 minutos.

Conseguí crear el hábito, pero en 10 minutos no tenía mucho tiempo para nada, mucho menos para terminar un primer borrador de una historia.

Entonces escuché hablar del Wild Writing: esto de escribir cada día, para mucha gente, es imposible. Se desaniman y lo dejan estar. Es mejor reservar horas enteras en diferentes momentos de la semana. Lo reservas con tiempo y lo priorizas para asegurarte de que lo harás.

Al comenzar el blog y crear la hora de la rana, me di cuenta de que yo también debía asegurarme de tener y poder hacer estas horas. Me di cuenta de que me hacía falta un canguro, que la familia lo considerase como horas de trabajo y no me interrumpiese. Internamente, por mucho que tuviera otros temas urgentes, esta era la cita conmigo misma y tenía que respetarla.

Todavía lo estoy mejorando. Cada hora que hago se está consolidando. En cuanto al espacio, ha sido clave para sentirme a gusto. No es el más ordenado, pero sí procuro que el escritorio lo esté, al menos todo lo que tengo a la vista.

Lo que más me gusta es sentarme delante de la ventana. En momentos de duda levanto la cabeza, pierdo la vista hacia el verde de las montañas y sigo adelante.

Foto de la realidad del espacio donde hago la hora de la rana.

¿Y tú?

¿Qué crees que te iría mejor, la hora de la rana por la mañana o por la tarde? ¿Prefieres hacerlo solo o acompañado?

Contesta en el blog, en Facebook o en Instagram.

Fuentes de información

  • Si te interesa profundizar en escribir de forma libre, lee el libro de Julia Cameron: El camino del artista. Ella recomienda escribir tres páginas cada día. Si compras el libro, tengo comisión.
  • La idea de la hora de la rana viene de la escritura salvaje, wild writing, concepto creado por Laurie Wagner.
¿Qué es mejor, cantidad o calidad?

¿Qué es mejor, cantidad o calidad?

La rana espera, paciente. Ve volar las oportunidades por delante. Sabe que en el momento en que estire la lengua los otros mosquitos escaparán. ¿Cuál es el mosquito más jugoso? Espera y espera, pero no pasa nada. Cuando llega el mosquito jugoso no puede distinguirlo de otro.

Un poco más adelante hay otra rana. Esta lleva el turbo puesto. Se lanza a cazar todos los insectos a su alcance. Cuando llega el mosquito jugoso está agotada y ni siquiera lo ve.

Por ahí cerca hay un sapo azul. Desde su palacio ha contratado un equipo de arácnidos que le cazan todos los mosquitos a 300 cm a la redonda. El sapo se los va comiendo, no están frescos, están pastosos con regusto a telaraña. El mosquito jugoso está allí en medio pero ya no se mueve ni es tan jugoso.

Otra rana hace años que lo intenta y finalmente se ha rendido. Está enganchada al móvil viendo cómo las otras ranas encuentran mosquitos descomunales y están living la vida loca.

Yo quiero ser la rana que cada día busca un mosquito y se lo come. A veces es bueno, a veces no vale nada, ocasionalmente se le deshace en la boca y se le humedecen los ojos. ¡Es delicioso! El plan no es muy sexy pero da buenos resultados.

Me encantaría ser esta rana pero aún no lo soy (sobretodo porque moriría de hambre). Tengo épocas de hámster dando vueltas a la rueda sin llegar a ninguna parte. No me paro a pensar. No priorizo. Otras épocas no sé ni por dónde empezar y apago la mente durante horas viendo Netflix. Me machaco que soy perezosa. A menudo esconde algún miedo más profundo sobre el miedo a definir el miedo y descubrir que tengo miedo.

Este miedo tiene una parte de no lo haré bien, no le gustará a nadie, será un fracaso o peor, seré un fracaso. ¿En realidad qué tengo que perder? Cuando me centro en la calidad me paralizo. Nunca será lo suficientemente bueno. Por eso hace unos meses que me focalizo en la cantidad. Escribir y escribir hasta que vaya puliendo y de todo el carbón encuentre algún diamante. Poco a poco ya vendrá la calidad.

Mind the Gap - ojo con el agujero

Ojo con el agujero que hay entre lo que sabes hacer y lo que quieres hacer

Cuando me paraliza el miedo me ayuda pensar en el gap, el agujero entre el tren y el andén. Si lo que estás haciendo no está a la altura de tu visión es buena señal. Indica que tienes gusto y estás aprendiendo a desgranar lo bueno de lo malo. Aún no lo sabes suficiente pero ya lo sabes identificar. Cuando estás aquí te desespera.

Todo lo que haces no está al nivel que quieres. El agujero es tan grande que no ves el otro lado. Puedes hacer dos cosas: No hacer nada o seguir haciendo cosas mediocres. A medida que vayas practicando irás aprendiendo y irás reduciendo el agujero. El problema, si es un problema, es que a medida que vayas mejorando irás perfilando tu gusto y el agujero se ampliará por el otro lado. ¿Solución? Seguir reduciendo el agujero por el primer lado. Es una historia de nunca acabar. Poco a poco el agujero se va desplazando. Aún está, pero lo que estás creando es mucho mejor de lo que era antes.

Progreso y no perfección

Recuerda:

Empieza por la cantidad y la calidad ya llegará.

Hay una diferencia entre lo que sabes hacer y lo que quieres hacer.

Estos dos conceptos se terminan englobando en uno más grande: Si te centras en progresar y no en la perfección avanzarás mucho más.

No te rindas.

Si te falta tiempo para avanzar en tu proyecto prueba la hora de la rana y nos encontraremos colgados al agujero

Cómo tener una estrategia digital sin utilizar las redes sociales

Tu empresa tiene presencia online tanto si la gestionas tú como si lo dejas en manos de la providencia. Céntrate en ayudar a los clientes y transforma tu imagen digital sin utilizar ninguna red social.


No es necesario hacer el payaso para conseguir más "likes" ya que eso te conseguirá más seguidores, pero no siempre va ligado a más ventas. Concéntrate en los clientes actuales: ¿Cómo puedes allanar su camino? ¿Qué piden? ¿Qué no saben que necesitan? Con una estrategia digital puedes ayudarlos a un costo bajo, superar sus expectativas y lograr que compren más. A la larga atraerás clientes nuevos.


1. Sé fácil de encontrar

Tu cuñado te dice que hay un restaurante donde hacen un arroz espectacular. El jueves siguiente quieres reservar mesa, buscas en San Google y ¡no aparece el teléfono! ¿Qué haces, preguntas al cuñado o vas a otro restaurante? Estás poniendo trabas a un cliente antes de que te conozca.

> Primer paso: Búscate a ti mismo en Google.

Pon el nombre de tu empresa y el pueblo donde trabajas. Después solo la empresa o solo la especialidad y el pueblo. ¿Qué sale?

Lo más común que buscan los nuevos y viejos clientes es la dirección y el teléfono. Sobre todo si tienes una tienda o espacio de cara al público, es imprescindible que aparezcas en Google Maps.

> Segundo paso: Actualiza la información que tengas online.

¿Qué es peor que no encontrarte en internet? Que la información esté mal. Repasa con detalle el teléfono, dirección y tus horarios en todos los lugares donde estés: facebook, tripadvisor, páginas amarillas, la asociación de comerciantes, todo.

Esa página de Facebook que hace 5 años que no utilizas todavía existe. La gente la puede encontrar y si la dirección que aparece es la antigua en el mejor de los casos pensarán que eres una persona descuidada, en el peor ni sabrás que has perdido a un posible cliente.

Delega: Cuatro ojos son mejores que dos, sobre todo para información que hayas creado tú. Pide a alguien de confianza que lo revise por si se te ha escapado algo.


2. Da la cara

No te escondas. La gente quiere saber quién eres y si eres la mejor opción para ellos. Por eso te tienen que conocer: ver tu cara, oírte hablar y ver cómo trabajas.

> Primer paso: fotos, fotos y más fotos

Pon fotos tuyas en todos lados. ¿Que no sales bien? Contrata un fotógrafo especializado. ¿Que da vergüenza? Toma una rebanada de pan, úntala con tomate, echa un chorrito de aceite y cómete la vergüenza para desayunar. ¿Que tú no eres de salir en internet? La próxima vez que atiendas a un cliente pónte un pasamontañas y dime qué reacción tiene, es lo que estás haciendo en internet. Individualmente esconde la cara todo lo que quieras, en el negocio no tiene sentido.

> Segundo paso: Enséñame como trabajas

Explícame quién eres, cómo has llegado hasta aquí, cómo eres diferente de tu competencia y pon fotos o mejor, vídeos, en todos lados. Recuerda que tú eres lo que te diferencia de las grandes empresas, personalízalo y haz que caigas simpático y la gente quiera trabajar contigo.

Delega: Busca un fotógrafo para las fotos, hay especialistas en marca personal. Busca un creador de contenidos para que escriba tu historia como un cuento (story telling).


3. Cuando hablen de ti (online) contesta.

Quieras o no la gente habla de ti y, de hecho, es lo que te trae más clientes nuevos. En la calle no puedes saber quién ni cómo lo hace. ¡Pero en internet lo ves todo! Aprovecha para aprender de los clientes y muestra interés contestándoles.

> Primer paso: Sé agradecido cuando un cliente te recomienda.

Hay muchísimos sitios donde la gente habla de ti, según el tipo de negocio uno es más importante que otro: Google, Facebook, tripadvisor, Tenedor, Booking, Yelp, Doctoralia.

Si no haces nada encontrarás los más enfadados y los más enamorados. Muestra que los estás escuchando y respondeles. Agradece el esfuerzo que hacen de compartir cómo ha sido su experiencia contigo.

> Segundo paso: Pide a tus clientes que escriban una opinión.

Lo que dicen tus clientes de ti tiene mucha más credibilidad que lo que puedas decir tú mismo. Elige la plataforma que tenga más sentido para tu negocio y pide a tus clientes que escriban una opinión, recomendación o reseña.

Si a ti te cuesta, que eres el primero interesado, imagínate para un cliente que no le va su negocio. Hazlo fácil:

Explícales por qué es importante para ti

Envíales el enlace directo, que no pierdan ni 5 segundos buscando el link

Dales pistas de lo que pueden escribir. ¿Qué es lo que más les gusta o qué cambio han notado desde que empezaron a trabajar contigo?

¿Que solo lo hace uno de cada diez? Pídelo a 50 personas y ya tendrás 5 recomendaciones.

Automatiza: Escribe un párrafo que te sirva para todos los clientes y, después de una compra pídeles que hagan la recomendación.


4. Ayuda a tus clientes.

De alguna manera te estás comunicando ahora con tus clientes. Quizás es para recordar el día y hora de una visita o pides que te paguen por el servicio. ¿Lo haces por Whatsapp, teléfono o e-mail? Amplía ese canal, pero no hables de ti, habla de tus clientes: ¿Qué te preguntan normalmente? ¿Cómo les puedes ayudar?

> Primer paso: Busca excusas para contactar a los clientes.

Piensa en las conversaciones que tienes con clientes. ¿Qué información te piden? Cada vez que te pregunten algo que veas relevante para todos los clientes, envíalo a todos los clientes.

Envíales un artículo con novedades sobre tu sector

O mejor, reescribe tú el artículo con un lenguaje entendible y atractivo para el cliente

Si recomiendas productos, envíales enlace de compra

Si recomiendas que hagan ejercicios o tratamientos por su cuenta, envíales un vídeo donde les enseñas cómo hacerlo

Estoy hablando de un canal privado y selecto. Que dé sensación de VIP al cliente. Que le importas y irás más allá de lo que se espera de ti. Normalmente es el whatsapp o e-mail. Piensa que muy poca gente tiene el privilegio de acceder al Whatsapp. Cuídalo y el cliente te tendrá como referente y lo fidelizarás. Por otra parte, no descartes e-mail, la información queda ahí y cuando el cliente te busque te encontrará en su casa, en su e-mail.

> Segundo paso: Crea un grupo o comunidad con tus clientes.

Solo nos cuesta mucho conseguir nuestros objetivos. En grupo, nos sentimos acompañados y la presión social nos ayuda a seguir adelante. Por eso, si tienes unos cuantos clientes con necesidades similares ofréceles participar en un grupo de Whatsapp o Facebook. Házlo reducido, que se perciba un privilegio estar en el grupo selecto y no un favor hacia ti.


5. Crea tu oficina online.

> Primer paso: Preséntate al mundo con tu web

Ha llegado el momento de tener web. Te da prestigio, credibilidad y demuestras que eres un negocio en activo y abierto al mundo.

El objetivo de la web es que la gente te conozca y animarlos a contactarte. Es tu casa y no tiene por qué ser cara ni compleja, crea un estándar:

Página principal (home)

Página con tus servicios

Página de contacto

Página de quién soy, la más importante, es lo primero que cliquen la gente, por curiosidad y porque es lo que te distingue de la competencia

Delega: Este año tienes entre 2000 y 12000 € con el kit digital. ¡Es el momento de hacerlo!

No inviertas todo el presupuesto en construir la web. Resérvate una parte para hacer fotos profesionales y para escribir un contenido atractivo para los clientes y para Google.

¿Quieres más información? Mándame un e-mail a hola@claracallis.com y lo hablamos.

> Segundo paso: Comunica periódicamente desde tu blog.

Cuando hagas la web te darán un blog por defecto, pero no lo hagas si no te comprometes a escribir artículos al menos una vez al mes, idealmente una vez por semana. ¿De qué puedes hablar? De todo aquello que interese a tu cliente y lo ayude relacionado con tus servicios (ver apartado 4).

Delega: Planifica el contenido y delega los textos a un escritor o blogger. De esta manera escribirá lo relevante para ti, de forma periódica y siguiendo una estrategia SEO para mejorar la posición en las búsquedas de Google.


6. Vende tus servicios o productos online.

> Primer paso: Vende en una plataforma especializada

Cada vez es más difícil vender online si no eres un experto, por lo tanto, para empezar ponte en manos de los expertos.

Cada sector tiene su plataforma especializada. Amazon es el rey de los productos, pero si eres un artesano o artista te recomiendo también Etsy y hasta en Wallapop puedes vender productos nuevos. Si eres una librería puedes competir con Amazon con Bookshop.org. También hay Booking, tripadvisor, Doctoralia, Groupon. Puedes ponerte en tu especialidad o puedes salir de ella y, por ejemplo, ofrecer una puesta a punto del coche en una web de regalos.

Sé selectivo con lo que pones online. Si lo pones todo acabarás dependiendo de estas grandes plataformas con sus cada vez mayores comisiones. Imita a los hoteles que ponen algunas habitaciones en booking y el resto las venden por otros canales.

> Segundo paso: Vende a través de tu web

Si ya has seguido todos los pasos anteriores: tienes un grupo activo de clientes en el whatsapp, escribes periódicamente en el blog y has perfeccionado la venta a través de otras plataformas, solo en ese momento, planteate vender a través de tu web.

Crea un e-commerce con shopify o con un software especializado en tu sector, y pon los productos a la venta. Ahora ya habrás perfeccionado vendiendo a terceros y tendrás una relación más o menos constante con clientes que te permitirá venderles directamente con la web en lugar de una plataforma comisionista.


7. Utiliza herramientas de gestión interna.

Esta última estrategia no es de cara al cliente, sino para ti, para mejorar la gestión del negocio. Hoy en día puedes tener herramientas a nivel de gestión de las grandes empresas a un costo muy bajo.

Empieza con la gestión de clientes (llamado CRM = Customer Relationship Management). Mejorará tu organización interna y serás más proactivo con los clientes. Puedes automatizar tareas como, por ejemplo, enviar un mensaje a los clientes cuando les toque pasar la ITV.


Por dónde empezar?

Elige una sola estrategia y sigue los resultados.

Ahora ya has visto 7 alternativas a las redes sociales que puedes utilizar para comunicarte con los clientes. No intentes hacerlo todo, empieza por una fácil y ve avanzando. Te recuerdo:

Sé fácil de encontrar: teléfono y dirección en Google

Da la cara: haz fotos y enséñame cómo trabajas

Cuando hablen de ti (online) contesta

Ayuda a tus clientes y envíales información con Whatsapp o e-mail

Crea tu oficina online: la web

Vende tus servicios online

Utiliza herramientas de gestión interna

¿Por cuál de estas estrategias empezarás? ¿Hay alguna que ya hagas de forma regular? ¿Qué resultado te da?

Cuatro mitos sobre el marketing para empresas

Cuatro mitos sobre el marketing para empresas

¿Lo has pensado alguna vez?

  1. El marketing funciona con consumidores, pero no con empresas.
  2. Cuando trabajas para empresas eres una commodity y lo único que quieren es precio, precio, precio.
  3. El marketing es fantástico para las grandes empresas con megapresupuestos, pero no para el resto de mortales.
  4. Ya tengo mucho trabajo, no necesito hacer marketing.

¡Mec! ¡Error! Para empezar, no trabajas con empresas porque las empresas no existen.

Las empresas son un papel.

Son entidades jurídicas que por sí solas no piensan, no toman decisiones, no compran ni venden. Son un invento fantástico que nos ayuda a comercializar, construir e intercambiar cosas que queremos por dinero, otro invento fantástico.

No trabajas con empresas, trabajas con personas que trabajan en empresas. Estas personas sí piensan, toman decisiones, compran y venden.

Cuando lo piensas así, es evidente que el marketing dirigido a empresas, B2B, no es tan diferente del marketing dirigido a consumidores, B2C. Me explico:

Mito 1: el marketing funciona con consumidores, pero no con empresas

¡Mentira!

Ya hemos quedado en que las empresas no existen. Céntrate en las personas que trabajan en esas empresas:

  • ¿Quién decide si compra o no compra tu servicio?
  • ¿Quién utiliza tu servicio o producto?
  • ¿El cliente de tu cliente está contento?
  • ¿Las personas de qué departamentos interactúan contigo?
  • ¿Cómo puedes reducir los quebraderos de cabeza de estas personas?

Es importante cuidar a todo el mundo, sobre todo a quien paga. Mucha gente cree que ha terminado al final del servicio. No. Queda enviar la factura y cobrar.

La contable no solo mira el precio. ¿Le envías la factura a tiempo? ¿Está bien hecha? ¿Pides condiciones especiales? Cuanto menos piense en ti, mejor.

Mito 2: cuando trabajas para empresas eres una commodity y lo único que quieren es precio, precio, precio

Si una persona tiene tres presupuestos donde lo único que cambia es el precio, ¿elegirá el más barato?

Depende. Ponte en la piel del comprador:

  • Si es demasiado barato huele mal. ¿Un coche por 200 €? ¿Seguro?
  • ¿Qué tienes en común con el nuevo proveedor? ¿Quién lo ha recomendado? ¿Quién trabaja allí?
  • ¿Por qué cambiar de proveedor? Los cambios traen problemas. Al viejo ya lo conoces.

Por tanto, el precio para quien hace la compra es un factor más, pero no lo es todo.

Lo que está en juego es su trabajo.

¿Quedará bien y todo el mundo le felicitará? ¿Llegará a los objetivos e incluso a una promoción? ¿O será un fracaso y acabará en la calle?

Mito 3: el marketing es fantástico para las grandes empresas con megapresupuestos, pero no para el resto de mortales

¿Crees que hacer marketing es muy caro? Tienes que ser experto en creación de vídeos, edición de fotos, diseño gráfico, escritura, programación, redes sociales, etc.

En parte sí. Con infinidad de recursos tienes infinidad de resultados. Pero ojo: si no tienes claros los resultados que quieres, la infinidad de trabajo puede no servir de nada o incluso ir en tu contra.

En parte no. Es más fácil y barato subir un vídeo a YouTube que hacer un anuncio en la tele. Es más fácil enviar un email a tus contactos que imprimir folletos y enviarlos por correo.

Lo más complicado no es hacerlo, es que lo vea alguien. ¿Por dónde empezar? Pues por los clientes que ya tienes. Es más fácil cuidar, mantener y vender más cosas a los clientes actuales que conseguir clientes nuevos.

Mito 4: ya tengo mucho trabajo, no necesito hacer marketing

¡Ah! Aquí está la clave: el marketing está muy bien, pero no tienes tiempo.

¿Seguro?

¿Ya tienes suficientes clientes?

¿Suficientes ingresos?

¿Suficiente margen?

¿Cómo sabes que no perderás esos clientes, ingresos y margen?

El problema del marketing es que no te lo pide nadie.

Cuando llama un cliente lo atiendes, cuando toca presentar impuestos lo haces, cuando llega la fecha de la presentación la haces. ¿Pero y el marketing? El marketing depende de ti y va quedando atrás. Lo puedes subcontratar, pero si quieres que sea útil necesitas una estrategia y hacer seguimiento.

Si no haces marketing, vives de espaldas al cliente.

Cuando cambia el cliente, sus necesidades, el resultado que quiere, o cuando aparece un servicio mucho mejor que el tuyo, deberías saberlo. El marketing te mantiene atento a las necesidades de tus clientes. Te ayuda a crear valor útil, a darte a conocer y a crear confianza antes, durante y después de la compra.

El marketing no es colgar fotos en Instagram, vídeos en YouTube o enviar emails. Eso es el resultado de tu estrategia de marketing. Por sí solo puede funcionar o no. Antes estudia quién es tu cliente y qué necesita.

¿Es tan diferente el marketing B2C, business to consumer, del B2B, business to business?

El marketing se basa en encontrar soluciones a los problemas de los clientes. Por eso el orden funciona mejor cuando:

  1. Conoces al cliente.
  2. Detectas qué quebraderos de cabeza tiene y cómo le puedes ayudar.
  3. Encuentras un servicio o producto que transformará la experiencia del cliente.

No funciona tan bien el proceso inverso: tengo un producto, busco un cliente a quien le pueda gustar, fuerzo un problema-solución que puede ser más o menos real.

En un caso y en el otro estás hablando de persona a persona. Por eso, en lugar de B2C o B2B, puedes centrarte en el P2P, persona a persona.

La diferencia principal es que con una gran empresa tratarás con más de una persona, que tendrán necesidades e intereses diferentes.

  1. Detectar qué personas forman parte del proceso de decisión y cuáles serán las usuarias del producto o servicio.
  2. Entender qué quebradero de cabeza tiene cada persona.
  3. Crear un servicio que dé tranquilidad y reduzca quebraderos de cabeza.

Aun así, en el caso de B2C también pasa. En un yogur para niños, el mensaje para los padres es que es saludable y el de los niños que está buenísimo. Los dos tienen que ver con que acaben comprando el yogur o no.

¿Tienes tiempo para escuchar a tu cliente?

Esto es hacer marketing. Entender al cliente. Ayudarle. Encontrar fórmulas para reducir sus quebraderos de cabeza.

Cuando dices que no tienes tiempo para marketing, estás diciendo que no tienes tiempo para escuchar a tu cliente.

¿Tiene futuro tu empresa si no escuchas al cliente? Si, además de dar tus servicios, no estás atento a sus necesidades, ¿a los cambios que hay alrededor?

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¿Por qué contratar a un autónomo en lugar de una gran empresa?

¿Por qué contratar a un autónomo en lugar de una gran empresa?

Una empresa grande tiene reputación, está consolidada, es seria.

¿Y una empresa pequeña? Si intentas imitar a los grandes, estás perdido. No tienes el presupuesto para llegar a tanta gente.

Cambia las normas del juego. Especialízate en un cliente concreto. Atrévete a no gustar a todo el mundo para enamorar a unos pocos. La gran empresa, al ser genérica, no puede ni quiere hacerlo.

La empresa pequeña es interesante cuando tiene personalidad, cuando se moja por un tipo de cliente concreto, cuando tiene un valor claramente diferencial respecto al resto.

¿Cuál es ese valor diferencial? Podría ser:

X Soy el más barato del mercado.

¡MEEECCC! No. No quiero comprar barato y arrepentirme. Quiero asegurarme de que compro un buen producto, fiable. Si el precio no acompaña, le estoy diciendo al cliente que mi producto es de poca monta y que durará cuatro días.

X Soy tan serio y profesional como la empresa más seria y profesional.

No. Tú tienes más flexibilidad que una gran empresa. Como tienes menos clientes, puedes soltarte, ser tú mismo, divertido, irreverente, familiar, rockero, lo que sea. Cuanto más diferente del estándar, más interesante serás. Alguien no querrá saber nada de ti, pero otro estará encantado. Mójate.

X Estaré para ti 24 horas porque el cliente lo es todo y me dejaré la vida para que estés bien atendido.

No. Tú también tienes derecho a una vida. Busca proyectos que puedas hacer hoy y que te quiten trabajo mañana. Por ejemplo, si ves que todo el mundo se atasca en el mismo punto, cuelga un vídeo online explicando cómo hacerlo y ya lo tienes. No hace falta repetirlo cientos de veces.

X El cliente siempre tiene la razón y no se le puede decir que no.

¿Lo adivinas? No. Pon límites a lo que te pide el cliente. Habla de igual a igual. La relación es win-win. Te doy un servicio y tú me das dinero a cambio. Si el cliente me pisa por todas partes, no es un buen cliente. Un poco de distancia y a trabajar bien, dentro de los límites contratados.

¿Qué puede hacer un autónomo mejor que una gran empresa?

La gente no te compra por el logo ni por la tipografía tan chula que tienes. Te compra por quién eres. Ya sea porque te conocen o porque vienes recomendado por alguien de confianza.

Destaca siendo excepcional en unas pocas cosas.

V Este es el presupuesto, sin letra pequeña.

No hay sorpresas. No te faltará la mitad del trabajo ni te encontrarás con gastos extraordinarios que en realidad son bastante ordinarios.

V Si me equivoco, me lo como con patatas.

¿Dura más de lo previsto? ¿No conté con XYZ? Pues lo asumo yo. ¿Que es el cliente quien pide cosas nuevas? Entonces lo hablamos. No tiene por qué estar incluido o quizá sí: regalo.

V Una vez instalado, no te abandonaré.

Vivo cerca. Cualquier cosa que necesites, vendré.

V Cumplo con los plazos.

Quizá tengo lista de espera, pero te lo digo desde el principio. Si digo que la instalación estará hecha en cuatro días, cuando venga la haré. No vendré el primer día y lo dejaré todo empantanado durante tres semanas.

V Te escucho. Te conozco. Te entiendo.

Ejemplos de autónomos que tienen claro su valor diferencial

  • Sandra hace entrenamiento funcional. Nunca sabes qué habrá ese día. Crea diversión sin la presión de ser un crack del deporte. Está adaptado a las posibilidades de cada uno.
  • Assumpció te depila en 20 minutos. Llegas, te estiras y pim-pam, hecho. No se anda con historias. No tenemos tiempo para pasarnos el día en la sala de espera ni queremos alargar el dolor con una sesión innecesariamente larga.
  • Ramon siempre contesta el teléfono. Tiene un tamaño de empresa lo bastante pequeño como para atenderte él directamente. No quiere crecer más para no perder ese contacto directo.
  • Crispí te desmonta el coche y no para hasta descubrir qué le pasa. En otro taller te cambian el motor y listo, tan tranquilos. Él no. Encuentra el fallo, busca la pieza de segunda mano y lo cambia por un 25% del coste.
  • Pere viene, te hace la instalación fotovoltaica y no desaparece. Vive cerca, hace el mantenimiento que toca. Está ahí cuando lo necesitas.
  • Clara, moi, te hace toda la web. No te deja colgada con la infinidad de pequeñas cosas que hay que tener en cuenta: textos orientados a la venta, información legal, fotos profesionales.

¿Cuál es tu punto fuerte?

No copies a las grandes empresas. Ser profesional no tiene por qué ser serio y aburrido.

Tu punto fuerte no tiene que ser excesivamente caro, pero sí algo imprescindible para tus clientes.

  • Haz una lista con todas las ideas que tienes, qué haces que funciona, y pregunta a los clientes.
  • Elige lo que más te resuena, lo que los clientes valoran, y hazlo. Y, sobre todo, explícalo. A tus amigos o a mí misma: hola@claracallis.com.
  • Dentro de tres meses vuelve a repasarlo. ¿Están contentos los clientes? ¿Has creado polémica en redes sociales? ¿Ha habido algún cambio? Revisa, modifica si hace falta y sigue.

Para más ideas apúntate a la newsletter y te regalo mi decálogo para separar vida y trabajo sin sentimiento de culpa.

Gracias por tu interés.

Clara

Foto cedida por Hiroko Yoshii en la web Unsplash.

¿Por qué no funcionan tus anuncios?

¿Por qué no funcionan tus anuncios?

Que lo digas muy fuerte no significa que esté muy claro.*

Podrías ser la excepción, pero me juego una travesía al lago de Banyoles a que tus anuncios hablan de yo-mi-yo-mi-yo-mi en lugar de hablar del cliente. ¿Cumples alguno de estos puntos?

  • Logo bien grande.
  • Larga lista con toooodos los servicios que haces.
  • Objetivo ambiguo, como posicionar la marca.
  • Pretendes que el cliente compre con los ojos cerrados.
  • Copias a las grandes empresas con el presupuesto de una sola meada de perro en un pipicán de Barcelona.
  • No mides el éxito del anuncio y, por tanto, no aprendes: euros conseguidos por cada euro invertido.

Ahora haz una prueba:

  • Elimina el logo del anuncio.

¿Se distingue de tu competencia?

Si no lo ves claro, coge dos o tres anuncios tuyos y de la competencia, esconde los logos y enséñaselos al amigo que menos piedad tenga de ti. ¡A ver si adivina de quién es cada anuncio!

¿Cómo puede ser que la gran mayoría de anuncios sean así si no funcionan?

A mí me encanta hablar de mí. ¡Lo haría todo el día! Escuchar cuesta mucho más. Y si encima pago por un anuncio, todavía más. Quien paga manda, ¿no? Pero ¿cuál es el objetivo: satisfacer el ego del anunciante o conseguir clientes?

En el caso de las meadas del pipicán, ¿cómo destacarías? Puedes:

  • Tener muchos perros de la misma familia, y con olor similar. Pasar muchas horas en el pipicán. Hacen falta muchos recursos para hacerlo.
  • Dar comida ultravioleta a los perros y que las meadas sean de un color fluorescente. El problema es que a todo el mundo le ha encantado la idea y ahora el pipicán es multicolor.
  • Entrar sigilosamente a las 3 de la madrugada y dejar pasear allí a un gato.

Una sola meada, pero de gato, podría tener éxito y alterar al ganado.

¿Cómo podemos destacar con nuestros anuncios?

  • Aparecer constantemente en todas partes con un presupuesto monumental.
  • Poner colores vivos, letras grandes y gritar mucho.
  • Ser diferente con un mensaje que interesa a tu cliente.

En el caso de que hayas elegido la tercera opción, sigue leyendo. ¿Cómo debería ser el anuncio?

  1. Objetivo: despertar la curiosidad.
  2. Mensaje: tocar la fibra destapando un problema o inquietud del cliente.
  3. Llamada a la acción: pónselo fácil al cliente y concreta qué tiene que hacer para encontrar la solución. Por ejemplo, clica en el enlace.

Cumple tus promesas

Si te enfocas en un problema del cliente y no lo resuelves, te conviertes en un anuncio más que promete la eterna juventud.

¿Sabes a cuáles me refiero?

Aquellos de Haz la dieta Milingui y adelgazarás 15 kg en 3 meses sin pasar hambre. Han resuelto bien la parte de pensar en el sufrimiento y en las soluciones mágicas que quieren los clientes. El problema es que el producto no cumple con las expectativas. Este es el marketing del malo, el que abrirá la cortina de humo y no encontrarás nada: ni tu dinero ni los beneficios prometidos.

Pero ¿y si resulta que tú sí has conseguido perder peso y mantenerlo? ¿Y sabes que no es una cuestión de 3 meses ni de seguir ninguna dieta milingui, sino de años de pequeños esfuerzos acumulados?

¿Cómo llegas a los clientes en este caso?

Después de hacer una búsqueda de nutricionistas en Google, me ha llamado la atención este mensaje, traducido por mí:

Aprende a comer sin renunciar a los placeres de la vida.
Bárbara, Cocosinsal

No hay una larga lista de servicios, sino un mensaje potente, que llama la atención y sobre el que quiero más información.

El objetivo no es que el cliente compre, sino que te conozca

El cliente todavía no está preparado para comprar. Apenas le has despertado el interés. Ahora lo que quieres es conseguir su email para poder mantener el contacto.

¿Por qué debería darte el email?

¡A cambio de un caramelito! Regálale algo que resuelva la duda que has destapado en el anuncio.

Una guía, un ebook, un curso gratuito. Cualquier documento o vídeo donde verá cómo trabajas y aprenderá los primeros pasos de tu servicio, que le ayudará a vivir mejor.

¿Ahora sí le digo que compre? Si quieres, pero tampoco comprará. A menudo quiere un poco de tiempo para ir digiriendo la información. Sigue en contacto de vez en cuando. El mínimo es una vez al mes o se olvidará de ti. El máximo, una vez por semana o te conviertes en una mosca pesada. O no, haz lo que te dé la gana y sé diferente, pero haz algo.

Conviértete en un amigo de confianza, alguien que le envía mensajes especialmente relevantes para él. Cuando llegue el momento de la compra te querrá a ti y solo a ti.

Primer paso para conseguir que el anuncio funcione

Anota en una libreta todas las preguntas y dudas que tienen los clientes. ¿Qué quieren saber? ¿Qué no saben pero realmente necesitan saber? ¿En qué se equivocan siempre? ¿Qué pequeñas acciones les darían resultados rápidamente?

Prueba estos mensajes en redes sociales. ¿Despiertan interés?

Elige uno para tu anuncio. Será el inicio del viaje del cliente contigo.

¿Quieres descubrir cómo continúa este viaje del cliente? Suscríbete a la newsletter y recibirás los próximos artículos del blog. ¡Gracias!

* Imagen cedida por Patrick Fore en la web unsplash.com.

Artículo inspirado en el libro El plan de marketing de 1 página, de Allan Dib. ¡Te lo recomiendo!

¿Cuál es la ÚNICA prioridad en la vida y en el trabajo?

¿Cuál es la ÚNICA prioridad en la vida y en el trabajo?

¡Ni idea! ¿Cómo voy a saber yo qué tienes que priorizar? Pero no te vayas. Lo que sí tengo son herramientas o, mejor dicho, preguntas que te puedes hacer para encontrar tu única respuesta.

Al final del artículo tendrás un proceso para:

  • Decidir cuál es tu gran objetivo.
  • Definir los pasos para alcanzar ese objetivo.

La idea es conseguir alinear una única acción diaria detrás de otra, como si fueran piezas de dominó. Cuando cae una pieza y terminas la primera acción, te da impulso para hacer caer la siguiente y la siguiente, prácticamente sin esfuerzo. Así vas avanzando hacia un objetivo lejano que, a priori, parecía imposible.

¿Que cómo se hace?

Te propongo seguir el proceso del libro de Gary Keller: Lo ÚNICO. La sencilla y sorprendente verdad que hay detrás del éxito.

La filosofía del ONE Thing, o Lo ÚNICO, se basa en priorizar la infinidad de opciones hasta encontrar una única respuesta. La clave está en hacer una buena pregunta y la respuesta será mucho más evidente.

La pregunta base, sobre la que se construye todo el sistema del ONE Thing, es:

¿Cuál es la única cosa que puedo hacer
que, cuando la haga,
todo lo demás será más fácil o innecesario?
Gary Keller, Lo ÚNICO

La construcción de la pregunta te enfoca a ir a los extremos: poner todos los esfuerzos en conseguir la excelencia en una única cosa y dejar el resto para los pocos ratos libres que te queden.

Esta pregunta la puedes hacer con todas las variaciones posibles:

  • ¿Cuál es la única cosa que puedo hacer para terminar mi proyecto 10 días antes de lo previsto y que, cuando la haga, todo lo demás será más fácil o innecesario?
  • ¿Cuál es la única cosa que podemos conseguir en esta reunión para que dure 30 minutos y que, cuando la hagamos, todo lo demás será más fácil o innecesario?
  • ¿Cuál es la única cosa que puedo hacer durante los próximos 6 meses para poder mantener una conversación en inglés y que, cuando la haga, todo lo demás será más fácil o innecesario?
  • ¿Cuál es la única cosa que podemos hacer cada semana para mejorar el tiempo en familia y que, cuando la hagamos, todo lo demás será más fácil o innecesario?

Si ya has ido cogiendo la idea, ahora se trata de ponerla en práctica. Los pasos que te propongo son:

  1. Empieza con una única pregunta cada día
  2. Márcate un único objetivo semanal
  3. Bloquea tiempo para conseguir el objetivo único
  4. Descompensa la vida personal y laboral
  5. Hazte la única pregunta existencial
  6. Contesta la única pregunta existencial
  7. Encadena los objetivos únicos desde tu sueño hasta lo que harás ahora
  8. Dónde estoy yo en el camino del ONE Thing
  9. Dudas que tengo sobre priorizar una única cosa

En este artículo me he centrado en la cuestión central, en la única pregunta, pero si quieres saber por qué centrarte solo en una cosa y cómo eliminar las distracciones, te recomiendo que leas el libro Lo ÚNICO.

¿Preparado?

¡Vamos allá!

1. Empieza con una única pregunta cada día

Cuando estamos metidos en la rueda de hámster del día a día, cuesta levantar la cabeza y ver qué hay más allá.

Póntelo fácil y no mires demasiado lejos, solo hasta el final del día. Es un objetivo alcanzable y, con la repetición, irás adquiriendo el hábito y ganando confianza para ir aclarando el camino más adelante.

Empieza por preguntarte cada día:

¿Cuál es la única cosa que puedo hacer hoy que, cuando la haga, todo lo demás será más fácil o innecesario?

Lo importante es la repetición. Por eso, con los Hábitos Atómicos te recomiendan empezar con la mínima expresión posible, pero a la larga puede ser aburrido y limitado. Una alternativa son los hábitos elásticos, con 3 niveles de dificultad. Por ejemplo:

  • Mini: decide y escribe cuál es la única cosa que puedes hacer hoy que, cuando la hagas, todo lo demás será más fácil o innecesario.
  • Medio: escribe el objetivo y dedica 20 minutos a hacer esa cosa.
  • Mega: escribe el objetivo y dedica todo el tiempo que te haga falta para terminar esa cosa.

Sin presión. Elige cada día si harás el objetivo mini, medio o mega, pero haz uno. El mini facilita que cumplas el objetivo cada día, aunque tengas la motivación por los suelos. El mega mantiene el reto interesante para cuando tienes la motivación a tope.

Lo ideal es hacerlo cuando tienes más energía. A mí me gusta por la mañana, a primera hora, antes de que el mundo me reclame con la infinidad de tareas por hacer.

2. Márcate un único objetivo semanal

Espera algunas semanas hasta tener el objetivo diario arraigado en tu día a día. Quizá las acciones no estén alineadas, pero te estará ayudando a priorizar lo importante por delante de lo urgente.

El siguiente paso es ir un poco más allá y ponerte un objetivo semanal. ¡Solo uno!

¿Cuál es la única cosa que puedo hacer esta semana que, cuando la haga, todo lo demás será más fácil o innecesario?

Y sigue con los mismos objetivos diarios:

Basándome en mi objetivo semanal, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer hoy que, cuando la haga, todo lo demás será más fácil o innecesario?

Aquí ya te estás empezando a alinear. Unas acciones van ligadas a las otras para conseguir ese objetivo semanal.

3. Bloquea tiempo para conseguir el objetivo único

A medida que vas avanzando, tu única cosa reclama más y más tiempo. Por tanto, sé previsor y bloquea tiempo para poder hacerla.

Gary Keller te anima a llevarlo al extremo. Bloquea un 50% de tu tiempo laboral para hacer la única cosa y atrévete a ser mediocre en todo lo demás.

Prioriza el tiempo en tu calendario para:

  • Las vacaciones, el tiempo de ocio y el descanso. Si no, nunca tendrás tiempo para ti.
  • Una hora para planificar la siguiente semana. Puedes hacerlo los domingos, así el lunes empiezas a tope con tu objetivo en mente; o bien el viernes, así el fin de semana puedes desconectar del todo, tranquilo porque ya sabes qué te espera el lunes.
  • Las 4 horas diarias para hacer tu única cosa. ¿Que no son 4 horas? Que sean menos, pero si quieres resultados extraordinarios, desequilibra el tiempo que dedicas a hacer la única cosa y el tiempo que dedicas a todo lo demás.
  • Al final de todo, comprime las reuniones, emails y el resto de tareas.

4. Descompensa la vida personal y laboral

Según Gary Keller, la conciliación es una gran mentira. Nos lleva a querer hacerlo todo a todas horas y a sentirnos culpables porque no llegamos ni al trabajo, ni a casa, ni a ninguna parte.

¿Solución?

En la vida profesional busca los extremos. Dedica de forma exagerada todos tus esfuerzos a tu única cosa para conseguir la excelencia y convertirte en maestro de tu arte. Para todo lo demás no te queda más remedio que reducir las expectativas, ya que habrás comprimido el tiempo y los recursos para poder hacerlo.

En la vida personal busca el equilibrio. Necesitas un poco de todo para sentir que tienes una vida. Reserva tiempo para la salud, la familia, tus objetivos personales, los hobbies. Lo que tú definas que es importante. Es lo que da sentido a la vida y te ayuda a disfrutarla cada día.

Utiliza la misma pregunta para definir lo más importante que puedes hacer en cada área de tu vida personal. Por ejemplo:

  • ¿Cuál es la única cosa que puedo hacer por mi salud que, cuando la haga, todo lo demás será más fácil o innecesario?
  • Y con la pareja, la familia, los amigos, el crecimiento personal, el voluntariado, mi hobby, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer que, cuando la haga, todo lo demás será más fácil o innecesario?

5. Hazte la única pregunta existencial

Ahora que tienes el hábito de hacerte la única pregunta y de planificar tu semana priorizando lo más importante para ti, llega el momento de crear la pregunta madre de todas las preguntas, la que desencadenará todas las demás preguntas y hará que todas tus acciones vayan ligadas a un objetivo final.

¿Cuál es la única cosa que puedo hacer en mi vida que significaría lo máximo para mí y para el mundo, y que, al hacerla, todo lo demás sería más fácil o innecesario?

Se trata de tu propósito, del porqué estás en este mundo.

¡Qué presión! ¿Cómo se contesta algo que marcará el resto de tu vida?

Un momento.

Si la pregunta te da vértigo como si estuvieras mirando por el precipicio de los riscos de Tavertet, antes de contestar tienes estas opciones:

  • Amplía los objetivos poco a poco. Del semanal al mensual, trimestral, anual, 3 años, 5 años, 10 años, y en algún momento puedes dar el salto a tu propósito de vida. No te preocupes por volver atrás o detenerte en el objetivo semanal durante meses. Es más importante arraigar el hábito que avanzar más rápido de la cuenta y abandonarlo.
  • Busca más información:
    • Un buen inicio es el libro en el que se basa este artículo: Lo ÚNICO, de Gary Keller.
    • El crack en este tema es Simon Sinek, que tiene una de las TED Talks más vistas de todos los tiempos. Clica para ver los 20 minutos de vídeo y, antes, busca el botón de configuración abajo a la derecha del vídeo y añade los subtítulos en catalán.
    • Si quieres ir más a fondo, tienes el libro de Simon Sinek: Empieza con el porqué.
    • Escribe 3 páginas cada día para vaciar el ruido de la cabeza y escuchar lo que realmente quieres. Yo lo hice siguiendo el libro El Camino del Artista, de Julia Cameron. ¡Transformador!
  • Busca ayuda. Yo no sé si tengo claro mi propósito de vida, pero sí he ido eliminando caminos y enfocándome en la consultoría de marketing. El salto lo hice con una terapeuta que me ayudó a escucharme y a tomar decisiones.
  • Relativízalo. Decídete por una pregunta no perfecta, pero que te ponga en movimiento. A medida que avances verás si es el camino que quieres o si toca hacer algún cambio.

6. Contesta la única pregunta existencial

¿Ahora sí? Volvemos a hacer la pregunta:

¿Cuál es la única cosa que puedo hacer en mi vida que significaría lo máximo para mí y para el mundo, y que, al hacerla, todo lo demás sería más fácil o innecesario?

Esta pregunta es la de la foto grande, el mensaje que te dirá qué quieres hacer con tu vida. La respuesta debería ser:

  • Enorme, por encima de tus posibilidades. Que te saque de la zona de confort y que no lo consigas solo trabajando más.
  • Específica. Que te ayude a decidir el camino a seguir para llegar algún día a tu objetivo.

Un ejemplo:

  • Quiero más conciliación vida-trabajo: es pequeño y poco definido.
  • De aquí a un año quiero conseguir trabajar 4 horas a la semana con un sueldo de 40.000 € al año: este es mucho más específico.

Sustituye:

  • Quiero más clientes.

Por:

  • En un año reduciré a la mitad mis clientes y multiplicaré por dos, cuatro o diez el margen bruto.

La manera de conseguir que el objetivo sea enorme es decidir un número y, después, multiplicarlo hasta que no sepas cómo resolverlo.

¿Que no quieres un objetivo enorme? Ten en cuenta que:

  • Siempre estás a tiempo de reducir la marcha; acelerarla cuesta mucho más.
  • Las acciones que haces cada día te acercan a un objetivo final o a otro. Si el objetivo es limitado o no es lo que quieres, las acciones te llevarán a un resultado limitado o a un lugar al que no quieres ir.

7. Encadena los objetivos únicos desde tu sueño hasta lo que harás ahora

¡Este me encanta! Es quizá el más difícil, ya que requiere constancia. Por un lado tienes un sueño. Por otro, cada día haces una gran variedad de acciones, estén más o menos priorizadas. Lo que no es tan evidente es cómo unes las acciones que haces hoy con el sueño que quieres conseguir algún día.

Aquí tienes la cadena de objetivos:

¿Cuál es la única cosa que puedo hacer en mi vida que significaría lo máximo para mí y para el mundo, y que, al hacerla, todo lo demás sería más fácil o innecesario?
Basándome en lo que quiero conseguir algún día, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer en los próximos 5 años que, al hacerla, todo lo demás será más fácil o innecesario?
Basándome en mi objetivo a 5 años, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer este año?
Basándome en mi objetivo anual, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer este mes?
Basándome en mi objetivo mensual, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer esta semana?
Basándome en mi objetivo semanal, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer hoy?
Basándome en mi objetivo diario, ¿cuál es la única cosa que puedo hacer ahora mismo que, al hacerla, todo lo demás será más fácil o innecesario?

Empiezas colocando la última pieza del dominó, tu único sueño, y vas hacia atrás enlazando tu objetivo a 5 años, este año, esta semana. Hasta que llegas a hoy, planificas y lo haces.

Aunque el megaobjetivo de tu vida no lo tengas totalmente definido, si vas desmontando los objetivos empezarás a ver un patrón y un camino factible. Día a día, acción a acción, irás caminando hacia algún lugar. ¿A dónde? Allí donde hayas definido el horizonte.

Dónde estoy yo en el camino del ONE Thing

El objetivo en la vida no lo tengo definido. Pero sí tengo un sentido de dirección por el que ir caminando.

Para el mundo: quiero hacer el marketing accesible a los grandes profesionales que me rodean. El objetivo es daros herramientas para ser referentes en vuestro sector, atraer clientes de los buenos y, al final, mejorar vuestros márgenes.

Para mí: quiero conseguir libertad financiera manteniendo la libertad de mi tiempo.

Lo haré con curiosidad, creatividad y colaboración. Soy una eterna aprendiz, esta vez pasando a la acción y produciendo textos, webs, ¡alguna cosa! Y tengo claro que lo haré creando red. Estoy descubriendo el generoso mundo de los autónomos, donde nos ayudamos unos a otros y buscamos lo mejor para todos.

La cadena de objetivos la he hecho, pero va cambiando y todavía no es la brújula que podría marcar mi camino.

Lo que sí hace tiempo que practico es priorizar una única cosa cada día y dejar que otras cosas pasen a segundo plano. Esto provoca malestar, sobre todo porque no contesto las llamadas y los emails a tiempo, pero es la única forma que he encontrado de escribir estos artículos y, lo más difícil para mí, terminarlos.

Dudas que tengo sobre elegir una única cosa

Me da miedo priorizar una única cosa. Que el camino elegido no sea el bueno y después no sepa salir de él. O que haciendo solo una única cosa acabe terriblemente aburrida. Por eso, he hecho mi propia versión de lo que significa la única cosa.

He evitado tener un objetivo enorme y específico. Poco a poco voy concretando los servicios y el cliente al que me dirijo, pero al principio quiero tener más puertas abiertas para ver qué funciona y qué no, dónde puedo aportar valor y dónde no.

¿Te puede limitar enfocarte en una única cosa? Entiendo que los deportistas de élite dedican muchas horas a su única cosa, pero así también podemos perder las conexiones que podemos hacer cuando tenemos más de un interés, intereses que no son iguales para todo el mundo. Para hacer esas conexiones tendríamos que dedicar tiempo a dos cosas y no solo a una, o incluso a múltiples cosas para después discernir la conexión entre dos o más cosas.

Tú qué crees?

¿Eres más de enfocarte en una única cosa o de ir probando y no dejar pasar oportunidades?

De todo este artículo, ¿cuál es la acción que harás hoy?

Para estar al día de artículos como este, por favor, suscríbete a la newsletter. Escribo de vez en cuando, sin spam. Lo puedes hacer en el recuadro que hay después de este artículo.

Libros mencionados:

  • Lo ÚNICO, Gary Keller.
  • Hábitos Atómicos, James Clear.
  • Elastic Habits, Stephen Guise.
  • Empieza con el porqué, Simon Sinek.
  • El Camino del Artista, Julia Cameron.

Ojo: si compras los libros desde los enlaces, cobraré una pequeña comisión, aunque siempre los puedes encargar en la librería de tu pueblo.

¡No soporto las redes sociales!

¡No soporto las redes sociales!

Cada vez que publico en Instagram lo hago con la pinza en la nariz y con algo dentro de mí que dice no, no y no. A la vez tengo ansia por ver que lo que hago es tan interesante que todo el mundo cae de culo al suelo y aplaude mi ingenio. ¿De dónde sale la necesidad de ser validada constantemente?

A nivel personal, no soporto que las redes sociales me hagan perder el tiempo. Sin querer, paso horas y horas mirando chorradas hasta que me duele la mano y me lloran los ojos. Mi solución es marcharme. Hace un año desinstalé todas las apps del móvil y solo podía entrar por web. ¡Funcionó! Me perdía cosas, pero compensaba por el tiempo ganado para hacer lo que me daba la gana.

Entonces empecé este blog. ¿Cómo consigues que alguien lo lea? ¡Se lo dices a todo el mundo! Y el primer lugar donde hacerlo es en las redes sociales.

Mi Instagram @clara.callis

Y aquí empecé a caer en la espiral otra vez. Solo que esta vez el trabajo se multiplicaba:

Todavía no he conseguido un equilibrio en las redes sociales, pero sí he detectado que hay dos grandes vectores:

  • Mejorar la presencia en redes sociales.
  • Conseguir resultados con las redes sociales.

Me explico:

¿Cómo mejorar la presencia en las redes sociales?

Sé tú mismo, como eres cuando estás con los clientes.

Con mis clientes lo veo enseguida: en conversaciones uno a uno son cercanos, explican a sus clientes cómo será el servicio, cómo les pueden ayudar y les transmiten pasión por el trabajo. Luego miras su Instagram y todo eso no está. Salen fotos de stock compradas en internet con sonrisas de dentista, la tienda limpia y ordenada, sin ninguna persona dentro. El vocabulario es neutro. Profesional. Gris.

¿Te imaginas atender a una persona así? Entra en la tienda y no hay una cara conocida, cercana, sino un cartel con fotos de modelos muy guapos y jóvenes con la mirada perdida. Sale un mensaje robot con la lista de servicios, sin personalizar. ¡Yo saldría corriendo!

La teoría me la sé. ¡Qué diferente es llevarlo a la práctica! Cuando me toca a mí, no quiero salir. Y eso que mi marca soy yo, y es como me diferencio de las grandes empresas.

Hasta que veo a @paulanuellfotografia y pienso: ¡es esto! Vídeos donde sale ella, tal como es, explicando las últimas novedades. Fotos de su trabajo. Unos colores y una marca coherentes con quién es y cómo trabaja.

La imagen de @paulanuellfotografia en Instagram.

Esto es una buena presencia en Instagram, pero si en lugar de seguidores quieres clientes, esto es solo la primera parte:

¿Cómo conseguir resultados con las redes sociales?

Invita a los posibles clientes a tu universo.

Una buena gestión en redes sociales tampoco acaba trayendo los resultados deseados, que no olvidemos que son clientes. ¿Por qué? Pues volvamos al ejemplo de la conversación con un cliente: entra en la tienda, haces una primera entrevista, le envías el presupuesto y haces seguimiento. Sin seguimiento, ¿te comprará alguien? Sí, pero será algo puntual. Cuando haces seguimiento, los resultados se multiplican.

Con el marketing pasa lo mismo. En las redes sociales estás haciendo un primer contacto. Invítales a tu web, detecta quién está interesado pero todavía no quiere comprar, haz seguimiento a través de email y estate preparado para cuando quiera comprar. ¿Todo esto se puede hacer dentro de la red social? Más o menos. A mí me gusta cambiar el entorno, ya que en las redes sociales:

Tiene sentido, ¿verdad? Da trabajo, sobre todo al principio, pero se puede automatizar y los resultados se multiplican.

¿Cómo lo haces tú?

¿Qué es lo mejor y lo peor de las redes sociales? ¿Ves resultados? ¡Coméntalo abajo!

Las mejores charlas sobre emprendimiento en Girona

Las mejores charlas sobre emprendimiento en Girona

Hay un montón de formaciones y charlas que se hacen cerca de casa. Son un buen lugar para conocer profesionales del sector y hacer networking. Las próximas charlas son:

Diciembre 2022

Habilidades para gestionar equipos de trabajo con éxito

Gestionar un equipo, mantenerlo motivado, hacer que se sienta feliz y bien valorado, y que además trabaje. No es nada fácil. Esencial si estás empezando y te cuesta delegar, o si llevas unos cuantos años y te vendría bien un poco de aire fresco.

La gestión de la innovación en la empresa: "El libro rojo de la innovación"

¿Tienes la innovación como parte esencial de tu negocio? Aquí verás los retos que puedes encontrarte y podrás inspirarte en el caso de El Bulli, tan innovador que transformó el sector de la alta gastronomía.

Novedades fiscales para 2023 y cierre contable y fiscal del ejercicio anual

Todo lo que tienes que saber para cerrar el año y el impuesto sobre sociedades de 2022. Además de las novedades para 2023 del impuesto de sociedades, IRPF e IVA.

Que no se te escape nada

¿Quieres tener en una sola página todas las formaciones sobre emprendimiento que se hacen en Girona? Iré ampliando la información a través de la newsletter. Si no estás suscrito, hazlo aquí. Te regalo un cuestionario para saber hasta qué punto tienes completa tu estrategia de marketing.

Fuentes de información

Aquí es donde encuentro la mayoría de charlas, por si te interesa especialmente una ciudad o una tipología de evento. No recibo ninguna comisión por difundir estas formaciones.

¿Quieres salir tú también? Avísame en hola@claracallis.com y lo comentamos.

Foto cedida por Mathias Reding en Unsplash.

¿La subvención del Kit Digital es para ti?

¿La subvención del Kit Digital es para ti?

Imagínate que la subvención del Kit Digital te regala un coche. El precio para una web son 2.000 €. ¿Qué opciones tienes? Con la subvención puedes:

  1. Comprarte un coche nuevo. Si es un Dacia será el coche entero; si quieres un Tesla, te pagarán solo una parte.
  2. Pagar el trayecto que harás con el coche. Es decir, definir adónde quieres ir y empezar a conducir: conseguir clientes con una estrategia de marketing completa.
  3. Hacer mejoras en el funcionamiento del coche para llegar más lejos con menos gasolina. Por ejemplo, con un gestor de clientes o un gestor de procesos.

Aquí podrás ver si la subvención te puede ayudar a dar un paso adelante en el nivel tecnológico de tu empresa. Te presento tres posibles escenarios:

Nivel cero: das el primer paso

Si ahora mismo no tienes nada, empieza por una web. Que sea tu carta de presentación para alguien que acaba de conocerte. Como mínimo recibirá la información explicada con tus palabras, no con lo que interpreta la gente sobre ti por el boca a boca.

Ahora bien, no es totalmente gratis. Piensa en el coche: incluso cuando lo tienes parado estás pagando el impuesto de circulación, el seguro, el alquiler del parking y la ITV.

El Kit Digital incluye el mantenimiento del primer año. A partir del segundo tendrás algunos gastos, como el hosting, que sería el alquiler del parking para tu web.

Nivel básico: decides hacia dónde caminar

Cuando conduces el coche los gastos se disparan. Estás pagando gasolina, el cambio de aceite y los neumáticos nuevos. De vez en cuando cae algo gordo, como la junta de culata.

Puedes pasarte horas dando vueltas por la ronda o conducir hacia un lugar concreto, que igualmente tendrá gastos. Por eso es esencial tener claro hacia dónde vas y que cada kilómetro te acerque al destino que quieres.

¿Estás en este punto? Tienes web y una red social como Instagram. Estás invirtiendo cada mes y no ves resultados claros en forma de clientes. En este caso, pide el Kit Digital para Business Intelligence: tendrás una foto de la situación actual con todos los números. Si lo juntas con una estrategia de marketing completa, verás qué camino te dará mejores resultados, y mejores clientes.

Nivel PRO: cada acción está alineada con tu objetivo final

En este caso el coche cumple su función: te transporta del punto A al B y lo que querías era precisamente llegar a B. Además, tienes el coche adecuado: si quieres moverte por la ciudad de manera fácil tienes un Mini; para tener espacio para toda la familia, las bicis y el perro, un gran monovolumen; o para ser sostenible y disfrutar del lujo a la vez, tienes un Tesla.

Es decir, tienes una web con un objetivo concreto: vender uno o muchos productos, conseguir el email de alguien para enviarle la newsletter o posicionarte como referente en tu sector.

Ahora que la web está funcionando y te trae clientes, me huelo que vas de culo. En este caso, invierte en mejorar tus procesos. Que los trabajos monótonos se hagan solos y tú te dediques a lo más importante y creativo. Algunas soluciones del Kit Digital son la gestión de clientes, CRM, la gestión de procesos, ERP, y la facturación automática.

¿Quieres la subvención del Kit Digital?

Reserva una entrevista conmigo o escríbeme a hola@claracallis.com. Dime qué tienes, web y/o red social de empresa. Veremos si tiene sentido o no pedir la subvención y, en caso de que sí, qué solución tecnológica es la ideal para ti.

Ojo, que:

  • Esta subvención está dirigida a autónomos y empresas. Los tramos son de 2.000, 6.000 y 12.000 € en función del número de trabajadores que tienes.
  • No tienes que hacer casi nada, ni siquiera pagar. El Gobierno paga directamente al agente digitalizador una vez ha enviado el informe que dice que el trabajo está hecho.
  • Tienes que tener 6 meses de antigüedad para pedir la subvención, pero puedes esperar porque hay un año para hacer la solicitud.

* Foto cedida por Raivis Razgals y editada por mí.

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