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Vender más sin tener más clientes
¿Cuál es el croissant de tu negocio? *
Sería fantástico que los clientes aparecieran de forma mágica en la puerta. Vender es duro y el oficio de vendedor está muy mal visto.
El primer paso es cambiar el chip. Además de vender, tu objetivo es ayudar a los clientes. Cuantos más ingresos tengas, más podrás ayudar. Y para tener ingresos tienes que vender. Además de hacer visitas a puerta fría, hay muchas otras posibilidades.
En este artículo nos centramos en aumentar los ingresos sin aumentar el número de clientes.
Aumenta los ingresos de los clientes actuales
Hay dos maneras de conseguir más dinero de los clientes: subir precios o conseguir que compren más servicios. Pero ¿cómo podemos hacerlo?
1. Sube los precios
¡Nos cuesta muchísimo subir precios! Pero a menudo estamos cobrando tan poco que nos matamos a trabajar por unos márgenes ínfimos. Es probable que pierdas algún cliente. La clave está en encontrar el equilibrio entre no perder a todos los clientes y poder facturar más. Tendrás menos trabajo y más margen.
2. Amplía tu cartera de productos o servicios
A veces, para aumentar las ventas nos ponemos a crear más y más servicios. Eso da muchísimo trabajo. Es mejor especializarnos y ser los mejores con un número reducido de productos o servicios. Podremos ser más productivos, reduciremos costes y tendremos más margen, que, en definitiva, es lo que queremos.
Si no subes precios ni creas nuevos productos, ¿qué puedes hacer?
3. Vende los servicios que ya ofreces a los clientes que ya tienes
Parece evidente, pero ¿lo haces? ¿Tus clientes conocen todos tus servicios? ¿Les estás ayudando en todo aquello en lo que podrías ayudarles?
Aquí tienes dos preguntas y un agradecimiento que puedes aplicar hoy mismo y ver si te dan resultados:
Pregunta 1: ¿En qué más te puedo ayudar?
Este domingo, cuando vayas a comprar el pan y esperes en la cola, cuenta cuántas veces oyes esta pregunta:
- ¿Quieres algo más?
Mientras esperas, estás viendo en el mostrador los croissants normales, integrales, de chocolate negro, chocolate blanco, crema, jamón cocido, jamón serrano y sobrasada. Cuando te toca, ya no piensas en eso: pides el pan y tienes prisa por marcharte. Pero entonces te preguntan:
- ¿Quieres algo más?
Una voz que sale del estómago contesta que sí, y antes de que puedas reaccionar estás pidiendo dos croissants de chocolate negro y uno de chocolate blanco para el pequeño de la casa.
La dependienta vuelve a preguntar:
- ¿Quieres algo más?
Ves los pasteles en la nevera. Vais a comer a casa de tus suegros. Quedarás muy bien si llevas lionesas de nata, que les gustan tanto.
Al siguiente cliente le hacen la misma pregunta, y quizá dice que no, gracias. Tal vez 9 de cada 10 clientes digan que no. Pero con una simple pregunta estarías consiguiendo que 1 de cada 10 clientes te comprara más de lo que tenía previsto inicialmente. No está mal, ¿verdad?
Cómo puedes aplicarlo tú:
Seguramente no vendes pan. Si le das unas vueltas, seguro que encuentras tu croissant. Cuando estés con el cliente, además de prestar el servicio, dale tiempo para pensar. Pregúntale si puedes ayudarle en algo más. Lo peor que puede pasar es que la visita se alargue un poco y que no vendas nada más. Como mínimo habrás ayudado a un cliente y saldrá más satisfecho.
Pregunta 2: Tengo un hueco el mes que viene. ¿A qué hora te reservo?
No conozco a nadie a quien le guste ir al dentista. Por eso, muchos esperamos a tener la cara tan inflamada que no podemos hablar, a que el Nolotil no haga efecto y a estar retorciéndonos de dolor antes de llamar al dentista.
Mi dentista lo sabe muy bien. Así que cuando vas, antes de marcharte te reserva hora para la revisión del año siguiente. Unos días antes te envía un mensaje recordando el día y la hora.
Te allana el camino. Tú no tienes que hacer nada. Cuando llega el día, simplemente vas.
Cómo puedes aplicarlo tú:
Depende del servicio que ofrezcas, puedes hacer una planificación de varios días y reservarlo todo. Eso da confianza al cliente. Pueden ser 3 o 20 sesiones, pero ya sabe cuántas hay. Si después hay que ampliar, tendrás que justificarlo bien. Te ayudará a organizarte y a tener las reservas por adelantado, reduciendo las llamadas con prisas de última hora.
Un agradecimiento: ¡Gracias por ser mi cliente!
Los clientes fieles son los que más tenemos que cuidar. Son tus fans. Los que te recomendarán y los que acudirán a ti siempre que lo necesiten. Pónselo todavía más fácil y sé tú quien mantiene el contacto con ellos.
Busca una excusa, una ocasión especial para contactar con ellos. Si te dedicas al mundo de la salud, nos iría muy bien que nos ayudaras a entender la situación del COVID, de las vacunas o de lo que esté pasando en cada momento. Puedes hacerlo enviando un enlace a un artículo con una fuente validada por ti, puedes traducir ese artículo a un lenguaje claro que podamos entender o incluso organizar una charla con un experto.
Cómo puedes aplicarlo tú:
Empieza en pequeño. Piensa de qué hablas con los clientes cuando te los encuentras, de qué manera les ayudas tú que no hace nadie más. Amplíalo al resto de clientes e infórmales. Te lo agradecerán, te tendrán más presente y, cuando te necesiten, te llamarán enseguida.
Sobre todo, de vez en cuando habla de ti. De tus novedades y de lo buena que eres en lo tuyo. Pero eso, de vez en cuando. La mayor parte del tiempo céntrate en ofrecer aquello que le interesa al cliente.
Ahora te toca a ti. ¿Qué harás esta semana?
Elige una de las estrategias y pruébala. Al final de cada día escribe qué ha funcionado y qué no. Al día siguiente vuelve a hacerlo. Por favor, explícame cómo ha ido la experiencia. ¿Los clientes lo han agradecido? ¿Has conseguido aumentar la facturación?
Contesta a continuación.
* El croissant lo he dibujado yo siguiendo las instrucciones de Instachaaz.

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