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Por favor, no hagas otro sitio web genial

Por favor, no hagas otro sitio web genial

  • Clara Callís

La primera vez que vimos nuestra casa tuvimos claro que sería nuestra casa. Era un sábado por la mañana, los primeros a quienes la inmobiliaria la enseñaba. Lo tenía todo: no muy grande, con un jardín enorme, una casa de pueblo y cerca del bosque, con garaje y muchas escaleras.

Al cabo de tres horas llamamos. La comprábamos por el precio que pedían, pagando el doble de arras de paga y señal. Al día siguiente de que nos dieran las llaves pasamos allí la primera noche.

¿Nos precipitamos?

Un poco más de contexto: llevábamos más de dos años buscando y tres intentos fallidos. En la casa vivían inquilinos y el proceso duró meses. El precio era correcto. Conocíamos de sobra la oferta del pueblo. La casa estaba lista para entrar a vivir, así que, en el momento de trasladar la cama, nos quedamos a dormir.

Desde fuera quizá parecía precipitado. ¿Pero por dentro? Por dentro llevábamos años en el proceso y con unas ganas locas de instalarnos en la casa nueva.

Todavía recuerdo el momento en que el banco nos dio el cheque con muchos ceros. Lo tocamos, nos miramos con mi pareja, pensamos que saltarían fuegos artificiales o nos harían una fiesta, pero no. Simplemente trasladamos el cheque al otro lado de la mesa, se lo dimos a los vendedores de la casa y firmamos papeles. Con un formalismo gris se terminó el proceso. Ya teníamos casa y estábamos casados con el banco durante unas cuantas décadas.

¿Una web es así?

¡No! Por suerte no. A no ser que hagas la obra de la Sagrada Familia, que no necesitas, puedes hacer una web sencilla donde la gente te pueda conocer sin hacer el esfuerzo de hablar contigo directamente.

Lo que sí es una web es tu casa en el mundo digital y, como en tu casa, tú marcas las normas.

¿Cómo debería ser esta web?

Cada uno tiene una historia sobre cómo acabó en su casa. Hay gente que se traslada a menudo. Gente que comparte piso, que vive de alquiler, que compra obra nueva o prefiere renovar una casa antigua. Hay gente de estilo moderno y otros rústicos. Hay gente con perros, criaturas o que tocan el piano. Pero, si no me equivoco, todas las casas tienen estructura, paredes, ventanas, una o más habitaciones, cocina y WC.

Como las webs.

Una estructura sencilla y similar a la de la mayoría de webs permite que el usuario o potencial cliente encuentre lo que busca fácilmente. A diferencia de una casa, puedes copiar una plantilla estándar. Es código, no hay ladrillos de verdad y, por tanto, el coste inicial puede ser muy, muy bajo.

Vivir de alquiler. Aquí hay gente que ya tiene las webs hechas y te da acceso a cambio de una cuota mensual. Lo bueno es que necesitas pocos conocimientos informáticos y puedes tener la web en marcha rápidamente. Lo malo es que dependes del propietario: si dejas de pagar la mensualidad te puedes quedar sin web. Si el propietario quiebra, ¿qué pasa con la web? Un ejemplo es Cap empresa sense web.

Ser tú el propietario de la web. Puedes hacer tú la web o buscar un proveedor. El pago inicial suele ser más alto, aunque ahora hay subvenciones. Lo importante es qué pasará con el mantenimiento. ¿Lo hará el programador? ¿Desaparecerá después del proyecto?

No pongas todo el peso en la creación de la estructura. Tan importantes o más son otras partes de la web:

  • 25% estructura.
  • 25% en creación de contenido, textos y copywriting.
  • 25% en el diseño, imágenes, fotógrafo y quizá vídeos.
  • 25% para las eventualidades que seguro que pasarán.

Piensa bien qué escribes, porque debería reflejar cómo eres y cómo quieres utilizar la web. El texto y las imágenes son lo que marcarán la diferencia, lo que convencerá a los clientes de elegirte a ti por encima de la competencia. Eso, y si trabajas bien. Si hablas mucho pero no cumples, evidentemente no servirá de nada.

Por favor, no hagas una web chula.

No sé tú, pero yo no quiero vivir en una casa de catálogo, una casa chula. Quiero que sea práctica, acogedora, habitable. Que pueda hacer cambios, que se vea mi personalidad. Cada casa es un mundo y lo mismo pasa con las webs.

¿Qué no es una web?

Por favor, no hables de mí, mí, mí. No hagas un listado de la infinidad de servicios que haces y todas las especializaciones que tienes.

Habla de tu cliente.

  • Transforma el mí, mí, mí en el tú, tú, tú.
  • Conoce bien a tu cliente: ¿qué le inquieta? ¿Por qué viene a verte?
  • Resuelve alguno de sus problemas, que vea lo útil que es hablar o trabajar contigo.
  • Pónselo muy fácil para encontrarte: tu teléfono, email, dirección de la tienda, todo.

¿Qué te frena para tener web propia?

¡Es que no tengo recursos!

Ya no sirve de excusa. El Kit Digital subvenciona hasta 2.000 € para hacerte una web y, con 2.000 €, te puede quedar una web muy chula y bien acabada. Eso sí, tendrás que esperar a que se abra la convocatoria:

  • Convocatoria abierta con pymes de 10 a 49 trabajadores.
  • Julio 2022 para empresas de 3 a 9 trabajadores.
  • Octubre 2022 para microempresas y autónomos con 0-2 trabajadores.

¡Es que no tengo tiempo!

Asegúrate de qué incluye el presupuesto. A menudo te dan la estructura y tú tienes que apañarte para escribir los textos, buscar fotos y asegurarte de que cumples con la normativa de protección de datos y cookies.

Eso lleva tiempo.

Será un placer para mí escribir los textos orientados a vender más, pero no te engañes: la web te representa, la ve todo el mundo, dedícale tiempo.

Explícame quién eres, cómo trabajas, por qué te compran los clientes y hacemos unos textos que te representen, que la gente te reconozca cuando vea la web.

Esto no es un trabajo de una vez en la vida y ya está. Es estratégico, para trabajarlo un poco cada semana. Prueba la hora de la rana y verás cómo avanzas.

¿Seguro que es el tiempo o se te hace una montaña?

¡Es que no sé ni por dónde empezar!

Este año es más fácil que nunca. Está subvencionado. Habla con tu informático de confianza o envíame un mensaje y lo hablamos. Te puedo ayudar a hacer la solicitud de la subvención y a construir una web sencilla, con dos objetivos:

  • Que quien te quiera conocer vea quién eres y cómo trabajas antes de contactarte.
  • Que quien ya sea cliente encuentre tu información básica y le resuelvas los dudas que suele tener.

¡Es que ya estoy trabajando en ello!

No me digas que tienes un proyecto descomunal para una web chulísima. No quieres una web chulísima. Quieres una web que te envíe contactos de calidad y, a la larga, que compren.

¿Qué puedes tener en una semana? Reduce el megaproyecto y haz la mínima versión. Mientras tanto puedes seguir trabajando en el megaproyecto.

Igual que en tu casa, por mucho que estés haciendo una reforma general, necesitas vivir en algún sitio, necesitas estar presente online. Cada día que no estás pierdes oportunidades.

Es que tengo una que se ve muy desactualizada. Tengo que hacer otra.

¡Ojo! ¿Seguro que necesitas una web nueva? El 80% de tiempo y dinero irá destinado a repetir el trabajo para que el resultado sea una web “más chula”, que no quiere decir que venda más.

Antes de saltar a un nuevo proyecto, haz todas las renovaciones posibles en la web actual. Mejorando el contenido y las imágenes, a veces es suficiente para un cambio importante en el comportamiento de la web. Por otra parte, si al final sí tienes que cambiarla, tendrás mucha más información de qué funciona y qué no para aplicar a la web nueva.

¿Qué hacer si no tienes web?

No hace falta poner todo lo que tienen las webs. Pon solo lo que usarás y lo que tiene sentido para tu negocio.

Crea la mínima expresión de web que puedas hacer. A partir de ahí irás descubriendo qué funciona y qué no. Siempre es mejor empezar pequeño y pronto que un gran proyecto que tardará años.

Cada día que no tienes web es un día que pierdes oportunidades. Oportunidades para que potenciales clientes te conozcan, para dar información sobre las novedades de tu negocio, para construir prestigio y una marca personal fuerte.

¿Qué hacer si ya tienes web?

En lugar de abandonar la web actual y poner toda la energía en un megaproyecto, busca pequeñas cosas que puedas ir haciendo cada semana.

Si la web es antigua tiene sentido hacer una nueva, pero evita el megaproyecto. Busca una estructura sencilla que rápidamente puedas tener online.

Haz la inversión en contenidos, imágenes, vídeos y textos. Inversión en tiempo y dinero que puedas hacer mensualmente, por poco que sea, pero de forma consistente.

Es un trabajo que no se acaba, que quieres ir actualizando de vez en cuando. Igual que contestas al cliente cuando te llama, la presencia online lleva cierto trabajo cada semana.

¿Qué puedes hacer hoy mismo?

De toda la información que hay, ¿qué has visto que podrías hacer hoy mismo? ¿Hacer un replanteamiento de tus servicios y enfocarlos a cómo ayudan a los clientes? ¿Unas nuevas fotos hechas por un profesional?

¿Cuál es el siguiente paso que puedes hacer para tener una web que venda, en lugar de una web chula?

La web es tu casa. Personalízala todo lo que quieras. Experimenta, explora.

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